La película mexicana "Después de Lucía", de Michel Franco, ha superado este miércoles los 20,000 espectadores en su primera semana de explotación comercial en Francia, plebiscitada por la crítica tras impactar en el último Festival de Cannes.

El segundo largometraje de Franco, que sale el 19 de octubre en México con 200 copias, fue ovacionado por el público en su estreno en Una Cierta Mirada y ganó el premio de esa sección oficial en el último Festival de Cannes, donde el joven cineasta mexicano debutó en 2009 con "Daniel y Ana".

"Después de Lucía" se estrenó, conservando su título original, el pasado miércoles 3 de octubre en 47 cines franceses, nueve de ellos en París, combinación notable para una película que no es estadounidense, tampoco francesa, ni cuenta con el gancho de estrellas internacionales en su reparto.

Transcurrida la primera semana, la película de Michel Franco ha tenido 20.945 entradas, según cifras comunicadas por la distribuidora francesa Bac Films, que no ocultaba su satisfacción. En consecuencia, el número de cines no se reducirá la segunda semana de explotación, otro dato digno de resaltar.

En el descarnado relato escrito y dirigido por Michel Franco, la actriz Tessa Ia es Alejandra, víctima de malos tratos de sus compañeros de clase, que su padre venga sin pestañear al creerla muerta a ella también tras la traumática pérdida de su esposa en un accidente de tráfico.

La crítica francesa ha sido inusualmente ditirámbica con esta película mexicana y le ha dado una nota de 3.7 sobre 5 en la puntuación global que recoge el sitio especializado Allocine. Los espectadores coinciden, prácticamente, con una nota de 3.5 estrellas.

Le Nouvel Observateur escribe que "Después de Lucía" golpea "de manera muy justa, fuerte y duradera", Les Inrockuptibles estima que la película de Michel Franco "subyuga por su tema y por su forma" y Metro considera a Franco un "primo de Michael Haneke en su exploración clínica de la violencia", que a su vez 20 Minutes define así: "Su maestría para jugar con los nervios y las tripas de su público resulta total".

Ecran Large destaca "guión, puesta en escena e interpretación de rara intensidad" y el diario católico La Croix considera que "muy dominada, de una notable sobriedad, esta película -ciertamente agotadora- se abre a un vertiginoso abismo".

Para Le Journal du Dimanche "Michel Franco teje hábilmente tragedia intimista y análisis realista de un hecho de sociedad, el acoso en la escuela", que para el semanario L'Express es "una hermosa lección de humanidad"

Para el mensual especializado Premiere, "en la línea de su primera película, Franco confirma su dominio del fuera de campo, de la sugerencia y de lo no dicho" y el diario Libération abunda: "La película resulta extrañamente opaca y persistente, una fábula contemporánea que ataca los nervios y deja atónito gracias a un largo plano secuencia final particularmente realista en su brutalidad".

El diario Le Monde reseña una de las contadas reticencias que provoca la película cuando apostilla: "Uno sale de la película con la impresión de haber recibido un martillazo en la cabeza y haciéndose una pregunta: íeste espectáculo era necesario?"

El mensual Cahiers du Cinéma también se muestra reservado: "En su obstinación ad nauseam, se convierte en el mejor de los casos en un soporte de comunicación destinado a edificar a las masas acerca de los estragos del 'bullying' en la época de internet. Sin embargo, es poco probable que la candidez de esta dimensión pedagógica se acomode de una película cuyo epílogo añade más negrura autosatisfecha".

El semanario Télérama expone una división de opiniones de la redacción. Por un lado, Pierre Murat firma que "un director debe tener una mirada clara. La de Michel Franco es demasiado borrosa, demasiado torpe y demasiado complaciente para no suscitar un malestar infinito".

Por otro, Jacques Morice detalla que "de los encuadres a la duración de los planos, de la actuación de los actores al guión, todo es preciso, denso, desconcertante, pero de asombrosa fluidez", y proclama: "No cabe duda, ha nacido un cineasta".

Michel Franco ultima su nueva película, titulada "A los ojos" y protagonizada por una trabajadora social que vive sola con su hijo, aquejado de una grave enfermedad ocular.

APR