¿Mi gran secreto? Nunca he buscado el éxito… sólo la felicidad , reveló Ferran Adrià frente a 6,000 personas que se dieron cita el martes en el Auditorio Nacional.

El chef más famoso del mundo y creador de El Bulli, aseguró que lo más importante en la vida es tener pasión por lo que hace…, nunca obsesión .

Después de cada frase pronunciada por Adrià venía una ovación para el chef con experiencia de 30 años, quien, entre las recetas de su éxito, decidió revelar el precio que ha pagado.

Para hacer todo esto decidí junto a mi esposa no tener hijos, de verdad que no se puede tener todo en la vida, aunque no me arrepiento, pero a ustedes puede parecerles raro .

Durante más de dos horas, Adrià habló de que el potencial culinario de México en 10 años se consolidará, del restaurante de comida mexicana que abrirá en Barcelona su hermano y de que nunca dejará de cocinar.

Voy a seguir haciéndola pero menos, antes trabajaba 18 horas… Pero no la abandonaré .

Entre los asistentes había muchos estudiantes de gastronomía que le pedían consejos a su gurú, y él contestaba:

Puedes vivir bien con un restaurante de ocho mesas, no siempre hay que pensar en un lugar gigante para ganar millones de dólares, les repito, busquen la felicidad, no el éxito .

Y aconsejo que no es sólo tener un restaurante y comida contemporánea para salir en revistas; hay que llevar muy bien las cuentas, tener un presupuesto y no descuidar el tema del dinero .

Además, Adrià aseguró que la cocina no es una moda es un lenguaje universal que hace él que cocina y él que recibe y no tiene limites .

Durante dos horas, el chef dio la receta de su éxito, hablo de futbol, la visión que tiene sobre la cocina y destacó las grandes posibilidades que tiene México.

Su país tiene las características para ser un líder mundial en cocina, depende de vosotros .

Y el chef se despidió de sus comensales quienes, hambrientos, devoraron su filosofía de vida, mientras que Adrià les daba la espalda para tomarse la foto del recuerdo como si fuera un rockstar al que sólo le faltó aventarse a los brazos de sus fans.