México consume más de 1 millón de botellas de champaña al año y es el primer mercado para el consumo de este producto en América Latina, mismo que está en franco crecimiento.

“El mexicano lleva en su piel la celebración y el champaña y por eso les gusta, pues en su corazón está la fiesta y Taittinger es una de sus favoritas desde hace 30 años”, señaló Clement Wiart, brand ambassador de Taittinger.

Para Wiart, México ocupa un lugar entre el 20 y 25 en consumo de champaña a nivel mundial.

“Existen entre 15 y 20 marcas de champaña en el país. Sin embargo, hay más de 15,000 viticultores y 400 marcas. Taittinger produce más de 6 millones de botellas que van a más de 150 países”.

Los viticultores franceses de champaña prevén una producción de 306 millones de botellas en el 2019. 150 millones de botellas se quedan en Francia, la otra mitad se divide entre Estados Unidos, Inglaterra y demás países.

Para abundar en el tema, Clement Wiart ofreció una cata especial en el JW Marriott Ciudad de México como parte del programa Wine Ambassador.

“Es una experiencia de historia y sabor, Taittinger es reconocida a nivel mundial y es una marca histórica en el mundo”.

La bodega Taittinger está en Francia, cerca de la ciudad de Reims, en un lugar con más de 18 siglos de historia y es la única en champaña donde el nombre de la botella es el de la familia y es un punto muy importante porque en la calidad va su apellido.

“La denominación de origen te obliga a guardar mínimo 15 meses en botella, Taittinger lo deja por lo menos tres años (...) es una decisión financiera fuerte, pero siendo bodega familiar hay tiempo, hay una visión que va más allá de hacer champaña de moda”, explicó Clement Wiart, quien nos guió por un maridaje con champaña.

Las etiquetas fueron Brut, Prestige, Nocturne y los platillos de la chef Jennifer López del restaurante Xanat.

El menú estuvo compuesto de tres tiempos: primero una ensalada de lechugas mixtas, crocantes de prosciutto y queso feta con aceite de trufas negras. De segundo tiempo, salmón a las finas hierbas con un final que incluye un crumble de manzana con vainilla, manzana caramelizada y tierra de brownie.

La cena fue acompañada con Brut Réserve (40% chardonnay, 35% pinot noir, y 25% pinot meunier); chamapaña Prestige Rosé (mezcla de pinot noir) y Nocturne (40% chardonnay, 60% pinot noir y meunier) en ese orden.

“Aunque a la chamapaña se le relaciona con celebraciones o eventos especiales; la realidad es que se puede consumir en todo momento, pues es una bebida que marida muy bien con la comida; ya sea en la mañana, en la tarde o en la noche pero siempre sin excederse”, finalizó Wiart.

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