Un episodio tumultuoso y de división en la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO por su sigla en inglés) llegará a una conclusión hoy en París, cuando este organismo planea otorgar a tres investigadores un premio patrocinado por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, dictador de Guinea Ecuatorial. Una amplia coalición de defensores de los derechos humanos, científicos y expertos en salud han luchado para evitar que la ceremonia tenga lugar. Dicen que el premio es un intento por parte de Obiang para comprar la credibilidad de su régimen, que está acusado de violar los derechos humanos, reportó la revista Science.

Los ganadores del premio son Maged Al-Sherbiny de Egipto, por su investigación sobre vacunas y diagnósticos de la hepatitis C y la esquistosomiasis; Félix Dapare Dakora de la Universidad Tecnológica de Tshwane, Pretoria, en Sudáfrica, por su trabajo en las leguminosas y las bacterias del suelo; y Rossana Arroyo, del Instituto Politécnico Nacional de México, que estudia la tricomoniasis, una enfermedad parasitaria.

Al-Sherbiny y Dakora planean asistir a la ceremonia de premiación y se encuentran ya en París, dijo un portavoz de la UNESCO; Arroyo tiene previsto llegar mañana. Es incierto si Obiang estará presente, dijo el portavoz. El viernes pasado, un tribunal francés emitió una orden de arresto para el hijo de Obiang, que es sospechoso de lavado de dinero y malversación de fondos. Tampoco está claro si la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, quien se opuso a la concesión, estará presente.

El premio fue adoptado por el Consejo Ejecutivo de la UNESCO, compuesto por delegados de 58 Estados miembros, en el 2008, pero se retrasó varias veces después de una protesta internacional. Bokova le dijo al Consejo, el año pasado, que ella pensaba que el premio dañaría la credibilidad de la UNESCO. En la votación de marzo, sin embargo, 33 países votaron en favor de seguir adelante con el premio, después de que Obiang accedió a utilizar el nombre de su país en lugar del suyo. Entre los partidarios estaban los 14 miembros africanos y otros 19, la mayoría eran países en vías de desarrollo.

Los opositores habían esperado que el premio pudiera ser detenido después de obtener una carta en la que los abogados de la UNESCO afirmaban que hubo dudas sobre la procedencia de los fondos.