El nombre de BEF cada día gana más eco en el mundo de las letras nacionales. Poco a poco este joven y talentoso "monero" se ha abierto camino en el mundo de la literatura. "Hace 15 años una novela como la mía jamás hubiera ganado un Premio en una editorial grande como Grijalbo", dice sobre Hielo negro, su más reciente novela, la cual se hizo acreedora al Premio Grijalbo de Novela 2011.

Pero BEF, esas siglas que no son más que una abreviación cómoda, libre, hasta obvia del nombre Bernardo Fernández, se ha convertido en una especie de marca. Próximamente lo veremos en un cómic editado por Sexto Piso el cual comparte créditos con Juan Villoro.

Pero si de marcas se trata hay una que le sienta perfecto: Nexus 6. El día de nuestra entrevista viste una playera verde con la leyenda "Nexus 6" en el pecho, leyenda que alude directamente al modelo más avanzado de replicante en la película Blade Runner, de Ridley Scott basada en la novela de culto de Philip K. Dick.

La Ciencia Ficción es una de sus pasiones. Por eso en Hielo negro podemos encontrar una historia de alquimistas (en busca de la droga perfecta), una novela policiaca (el crimen es el tema central de la novela) y una novela cyberpunk.

"Yo veo, aterrado, una transición hacia la simularidad: la conexión permanente del individuo con los sistemas digitales, en la que cada vez habrá una brecha más grande, no solo entre ricos y pobres, sino entre conectados y no conectados.

"Y con estos conectados lo que se está operando, no solo a través de lo digital sino de lo biotecnológico, es acercarnos a una situación de división entre humanos, transhumanos y posthumanos. Estamos en el umbral del apogeo de la biotecnología que, además, marcara diferencias sociales importantes", alerta BEF.

Una voz de alarma que no hizo eco

"La literatura y, en concreto, la ciencia ficción, ha reflexionado desde hace más de 150 años sobre esto: desde Frankenstein, en 1818, se ha reflexionado sobre cuáles serán las condiciones de lo posthumano.

Frankestein es el primer replicante, el primer androide, en el sentido más amplio, que apareció en la literatura. Él se emparenta, al reclamarle al Doctor la soledad y exigirle una compañera, con Roy Baty queriendo más tiempo de vida. Hay una conexión directa entre ellos que, además, se ramifica como un fractal", opina el maestro de diseño en la Universidad Iberoamericana.

La pregunta obvia, una vez que pensamos en que estos temas, esta descomposición o modificación de lo humano se anunciaba desde hace más de un siglo, es y ¿por qué no se hizo para evitarlo?

Respuestas académicas y filosóficas hay para aventar. Bef es más terrenal: "Porque somos muy brutos". Pero también es un hombre de referencias: "Cumplimos cabalmente con el Mito de Sísifo".

Ante el desaliento nos queda la sonrisa, la mueca. Dice BEF: "Creo que la ironía y el humor son herramientas muy buenas para sobrellevar el sinsentido de la vida humana".

Sobre los alcances de la literatura es mesurado: "Escribir es un acto eminentemente reflexivo y también es un acto profundamente gozoso y lúdico: te puedes divertir. Yo creo que a veces peca de solemne la literatura mexicana. Por un lado es reflexión pero también es entretenimiento inteligente: entretenimiento en el mejor de los sentidos.

"Quizá es algo que no sirve para nada concreto, como la música, y sin embargo no podemos vivir sin ella. En última instancia la literatura sirve para reflexionar sobre la complejidad de la existencia humana", añade BEF.

Ya no se puede caminar tranquilo por las calles

Recuperando el tema de su novela, Bef no quiso hacer una denuncia ni una narco novela, simplemente como el narcotráfico es la actividad criminal preponderante del momento, el contexto emergió de manera natural:

"Yo hice un ejercicio imaginativo, una novela de aventuras enraizadas muy profundamente en la realidad nacional en un momento de gran inestabilidad y violencia. Hoy no puedes caminar tranquilo por las calles porque te sientes amenazado permanentemente por una entidad, además, abstracta. Yo salgo de mi casa poniendo triple cerrojo porque existe la posibilidad de que alguien llegue y la vacíe. El DF no tiene esta violencia que hoy azota a lugares que antes eran tranquilos pero de todas formas no estás exento de ello", opina.

"La cultura del narco es un fenómeno que trasciende lo literario. Mientras la gente siga leyendo narconovelas serán pertinentes. Yo quise cambiar de foco: no hay hombres de hebillas grandes que escuchan música norteña".

Hay, en cambio, dos mujeres que se enfrentan y una historia por encontrar la droga perfecta. Hay imaginación y honestidad en lo narrado.

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