Existe una gran incertidumbre por los resultados de las elecciones presidenciales en México y también por la probable conclusión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el 2018. En este sentido las instituciones educativas tienen el enorme reto de preparar a los alumnos del futuro para encarar con éxito los retos que enfrentarán la democracia y economía mexicanas.

Los grandes líderes de naciones, empresas y organizaciones sociales triunfan en épocas de incertidumbre porque saben interpretar los signos de sus tiempos, pero también porque entienden los cambios que vendrán en el futuro.

En México y Estados Unidos están ocurriendo transformaciones a la luz de lo que estamos observando en el mundo. Las instituciones de educación superior tendrán el reto de adaptarse rápidamente a estos cambios para que sus estudiantes puedan interactuar con inteligencia, flexibilidad, valores y resiliencia en un mundo en constante dinámica.

En este año se están presentando algunas tendencias en el entorno político y económico que podrían impactar en el sector educativo en México.

Nacionalismos económicos vs globalización comercial

En México, Estados Unidos, Europa y Asia hay tensiones y debates sobre los efectos de la globalización. Las sociedades que no ven sus beneficios están eligiendo a líderes carismáticos que se oponen al establishment, “pactos de impunidad” y altos niveles de corrupción.

La ola de políticas nacionalistas que estamos viendo en muchas partes del mundo puede rezagar aún más a aquellas partes de sus sociedades que exigen mayor protección y que buscan estar en una zona de confort frente a la vorágine de cambios tecnológicos del siglo XXI.

La mala noticia para los grupos que quieren detener el avance de la globalización y buscan proteger a sus sociedades es que será difícil revertir esta tendencia. Las medidas proteccionistas debilitarán sus economías, generarán mayor incertidumbre e impactarán directamente en su futuro frente al avance de otras superpotencias globales, como China y Rusia, y regionales como México, Turquía, India, Indonesia, entre otras.

El futuro de América del norte y el TLCAN

México ha sido el gran ganador de la prosperidad que generó el Tratado de Libre Comercio en estos años. El comercio, inversiones y relaciones bilaterales continuarán a pesar de que alguna de las partes denuncie o ponga fin al TLCAN. Las instituciones de gobierno de los tres países han creado acuerdos, memorándums de entendimiento y mecanismos informales que protegen la relación política, económica y seguridad entre EU, México y Canadá en términos de sus relaciones bilaterales e inclusive regionales.

Estados Unidos seguirá siendo el destino predilecto de los mexicanos para estudiar posgrados. Sin embargo, se generarán oportunidades para diversificar los espacios de formación en otros polos de poder en el mundo. La diversificación de las relaciones internacionales de México inicia con el fortalecimiento de nuestras interacciones educativas con otros países y regiones para reducir las distintas dependencias que tenemos con EU.

México debe promover que nuestros jóvenes estén mejor preparados para aprovechar las oportunidades que ofrecen China y Asia Pacífico, Europa, América Latina y regiones que están creciendo de manera importante como África, Medio Oriente y Asia Central.

Sectores económicos de futuro e incertidumbre

La guerra comercial de EU con el mundo probablemente no dure mucho. Por lo anterior México y su sector educativo deben seguir apostando por generar una mano de obra calificada para aprovechar las ventajas comparativas y competitivas que tenemos en los sectores automotriz, aeroespacial y electrodoméstico y encontrar nichos de desarrollo de futuro en los sectores energético, satelital, entre otros.

Para ello, México debe explotar las ventajas que le da su relación con EU y Canadá aun si se generan nuevos esquemas comerciales en la región, como puede ser la aprobación de acuerdos bilaterales entre los tres países en lugar de un acuerdo trilateral.

Los jóvenes mexicanos seguirán teniendo a Estados Unidos como el referente educativo más importante para los próximos 20 años. Sin embargo, es estratégico voltear a otros polos de desarrollo económico como China y aprovechar nuestros lazos culturales con América Latina, Europa y sacar el mayor provecho al Tratado Transpacífico (TPP 11).

Entender la gobernanza global

Los ciudadanos del futuro no sólo tendrán que enfrentar los cambios en el sector laboral a partir de las transformaciones que se vislumbran para la robótica y la inteligencia artificial. Tenemos que enseñar a los alumnos la complejidad de los grandes retos que enfrentará la humanidad como el envejecimiento y aumento de la población mundial, los riesgos que generará el cambio climático y sus consecuencias sobre el acceso a los recursos naturales y la seguridad alimentaria, el cambio de los patrones de movilidad laboral y migraciones.

Los líderes del futuro saben que deben atender los problemas de manera multidimensional y que para encarar esta nueva agenda global deben incluir no sólo al sector gubernamental, sino también a las organizaciones internacionales, al sector privado, a las organizaciones de la sociedad civil y a los medios de comunicación. Esa es la nueva gobernanza global.

En enero del 2018 el Foro Económico Mundial (WEF), que año con año se realiza en Davos, Suiza, publicó un reporte sobre los ocho Escenarios de Futuro para el Trabajo. En ese documento  señala lo siguiente: “la gran movilidad de talentos dentro y fuera de los países, combinada con oportunidades generalizadas o trabajos de plataforma en línea transfronterizos, ha creado una fuerza de trabajo global que es altamente ágil, productiva y globalizada, difunde rápidamente valores, ideas, tecnologías, bienes y servicios en el mundo.

La fuerza de trabajo armonizada y las políticas sociales y las credenciales, certificaciones y títulos internacionalmente estandarizados han contribuido al crecimiento y dinamismo económico generalizado.

Sin embargo, para algunos, el ritmo de cambio ha contribuido a una amplia sensación de desconexión y dislocación.

Con sistemas globalmente hiperconectados y un sentido de pertenencia local disminuido, las personas tienen el desafío de reaccionar y adaptarse a las crisis económicas, tecnológicas y sociales”.

El Foro Económico Mundial advierte que las instituciones de educación superior requerirán actualizar sus programas de estudio para incluir las habilidades requeridas de la mano de obra del futuro -tanto digital como humana- en materia de comunicación, resolución de problemas, creatividad, colaboración y pensamiento crítico. También requerirá repensar cómo se imparte la educación combinando métodos en línea y sin conexión, profesionalizando y mejorando el papel de los docentes, reconociendo y acreditando habilidades y desarrollando sistemas más inclusivos que fomenten el aprendizaje.

El conocimiento y habilidades que adquieran los alumnos en la escuela deben servirles para ajustarse a los cambios que vivirán en su entorno social, en su vida profesional y frente a los cambios demográficos y medio ambientales que presenciará la humanidad en las próximas décadas.

México ha logrado sortear las últimas transiciones políticas con éxito y tampoco debe ser la excepción un cambio de paradigma comercial con Estados Unidos y el mundo.

  • El autor es profesor e investigador del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla y coordinador del Área de Gobernanza de la UDLAP-Jenkins Graduate School en la CDMX.