Hace no mucho tiempo, pero sí lo suficiente como para decir que ya algunos años, un personaje retaba a la sociedad tapatía con canciones que lo mismo hablaban de masturbación que de las calles de la ciudad o de problemas existenciales. El personaje tenía nombre: Julio Haro. Y también el respaldo de una banda: El Personal.

Cantante y banda dieron mucho de qué hablar hasta que Haro murió de SIDA en 1992. No obstante, su legado sigue vivo. Hoy, por ejemplo, sus canciones fueron recordadas en un concierto homenaje que sirvió, además, para cortar el listón inaugural de la primera edición de la Feria Internacional de la Música Guadalajara 2011 (FIM), que pretende instaurarse como un punto de encuentro para todos los involucrados en la industria de la música, aun cuando el término en sí mismo sea muy amplio y se antoje inabarcable.

La mano detrás de la FIM es la misma que respalda a la Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine: la Universidad de Guadalajara (UdeG). La idea, han dicho sus organizadores, es ofrecer un punto de encuentro y reflexión sobre las distintas opciones y encrucijadas que tiene la industria de la música en el siglo XXI. Así, se han dispuesto una serie de conferencias que abordarán cuestiones como los derechos de autor, la gestión cultural, las nuevas maneras de hacer negocios, la relación de la música e internet y el papel de los músicos en los tiempos que corren.

Pero una feria de la música debe tener, obvia decirlo, música. Es por eso que durante cuatro días Guadalajara vivirá, literalmente, con altos decibeles: además del concierto de anoche, habrá 32 presentaciones en distintos foros de la ciudad. Y si bien la mano está cargada al rock, también habrá cumbia, electrónica, música de cámara, blues, son, jazz y música pop. Para complementar, se realizarán talleres, un par de exposiciones y un ciclo de cine.

Con una inversión de 9 millones de pesos -financiados por la UdeG y patrocinadores-, la primera edición de la Feria Internacional de la Música (que tendrá como sede principal las instalaciones de Expo Guadalajara) es el primer paso de un proyecto que busca abrir nuevos caminos de reflexión para una industria que, junto con la del libro, ha sufrido los embates de los avances tecnológicos.