El Espacio Cultural Iberoamericano, que es el territorio de diálogo y propuesta en materia de cultura para los países de la región, quiere ir más allá de la cooperación cultural entre naciones y de la difusión del acervo común y, a propuesta de México, la Secretaría General Iberoamericana (Segib) ha convocado a los 22 países que integran la región a constituir la Red Iberoamericana de Diplomacia Cultural.

Rebeca Grynspan Mayufis, titular de la Segib, intervino en el Encuentro Iberoamericano de Diplomacia Cultural, celebrado el pasado martes vía remota, agradeciendo a México el liderazgo en esta iniciativa y poniendo en el horizonte los apremios y desafíos a los que el mundo de hoy

se enfrenta y que se han amplificado y evidenciado tras el largo periodo de confinamiento a causa de la pandemia de Covid-19.

“Gracias por este espacio tan importante para nuestra convivencia y para nuestra lucha en contra de la discriminación, el racismo, la xenofobia, las desigualdades y el rescate de los mejores valores que nos unen”, dijo Gryspan a Enrique Márquez, director de Diplomacia Cultural de la cancillería mexicana, designado coordinador de la red.

“El principal objetivo de esta red será aprovechar la capacidad que tiene nuestra cultura para abrir puertas, para tender puentes, ensanchar horizontes, para fortalecer nuestros vínculos diplomáticos y encontrar posibilidades de acciones conjuntas”, señaló Gryspan.

Para Enrique Márquez, esta iniciativa multinacional, que se concreta bajo el paraguas de la Segib y que ahora empieza a andar, comenzó con un trabajo interno en la Secretaría de Relaciones Exteriores que creó un sistema regional de diplomacia cultural para impulsar un nuevo modelo de cooperación cultural y de promoción de la presencia de México en el mundo, a partir de las necesidades y propuestas de las 150 representaciones del país en el exterior.

“Organizamos la presencia de México en 28 regiones del mundo, y fuimos celebrando reuniones con todas y cada una de ellas, 100 reuniones en total con embajadores, cónsules, agregados culturales y directores de institutos culturales a lo largo de 99 días, durante los meses de abril y julio”, resume Márquez.

“Esto nos permitió entender la necesidad de replantear nuestra presencia cultural, a partir de necesidades locales y regionales y no a partir de una estrategia central para llevar nuestra oferta cultural al mundo. Nuestras manifestaciones culturales tradicionales estarán siempre presentes y seremos reconocidos por ellas, nuestro patrimonio cultural, nuestra gastronomía, nuestra música (...) Pero hoy enfrentamos la construcción de un mundo distinto, no su restauración, y la cultura tiene la oportunidad de iluminar la ruta que debemos seguir”.

Márquez ejemplifica este concepto con dos casos muy a la mano. “La vinculación cultura-naturaleza es una urgencia que está muy presente en Alemania en el mundo estamos armando un programa de colaboración en ese sentido (Natur-Kultur) que incluye a Alemania, al África subsahariana, a la región de los Andes, a Centroamérica y a Canadá”; por otro lado, el tema de la discriminación y los migrantes es una preocupación de nuestras representaciones en Norteamérica y por eso vamos a lanzar en septiembre un proyecto radiofónico por internet dirigido especialmente a los trabajadores rurales de Estados Unidos y Canadá”.

“La inteligencia pública o política que se ha erosionado con la crisis de crisis evidenciada por la pandemia, debe ir al encuentro de la nueva inteligencia social que presentan las mujeres, los jóvenes, los artistas, los científicos, los luchadores por los derechos humanos. Y esta inteligencia social está llamada a impulsar este debate y esta transformación que queremos hacer desde la diplomacia cultural, Esto es lo que estamos proponiendo para esta red iberoamericana, en donde tenemos ya 7 regiones de diplomacia cultural activas, y vemos que hay una gran voluntad en todos los países, a pesar de las ideologías, porque si la ideología nos separa, la cultura nos reencuentra”, señala.

La región iberoamericana se reconoce como una potencia cultural con una estética y una narrativa muy apreciada en el mundo, dice Enrique Vargas, coordinador del Espacio Cultural Iberoamericano (ECI) de la Segib, al ofrecer a El Economista un balance del encuentro del pasado martes. “La gastronomía, el cine, las artes plásticas, etcétera, son muy sustantivas e importantes en el abanico de la cultura, pero en el actual contexto en el que estamos, si no nos ponemos a la altura de las circunstancias y de los retos que todavía no terminamos de identificar (...) si no nos ponemos en esa sintonía corremos el riesgo de que el desdibujamiento sea mayor.”

Y agrega: “Si no entramos en un proceso de reflexión, de pensamiento y de acción – subraya- no vamos a mantener los espacios ya ganados.” Para ejemplificar esto, dice que el cine y la música de Iberoamérica ha ganado hoy en el mundo una “gran cuota de mercado”, pero esto significó romper el modelo de producción cerrado que tenían los países que controlaban anteriormente ese mercado, que eran Argentina, Brasil, España y México, que tuvieron que abrirse a la coproducción con otros países y a la incorporación de nuevos talentos. “Hoy se producen películas en todos los países de la región, se ganan festivales, y se promueve una narrativa iberoamericana”, resume el coordinador del ECI.

Também há Portugués falando

Iberoamérica es una de las mayores regiones lingüísticas del mundo, con más de 650 millones de personas hablantes de portugués o español, y más de 800 lenguas originarias. El portugués es la segunda lengua más extendida en la región, con casi 250 millones de lusoparlantes.

México quiere emprender una iniciativa con Brasil y Portugal un programa de reivindicación de la cultura portuguesa y del idioma portugués, adelantó Enrique Márquez.

Esta iniciativa coincide con la propuesta que hizo en dicho encuentro la directora del Departamento Cultural y Educacional de la cancillería brasileña, Paula Alves de Souza, que puso a disposición de todos los países la oferta de aprendizaje del idioma portugués.

"Los hispanoparlantes necesitamos esforzarnos por abrirnos a la intercomprensión, como lo hacen los hablantes del portugués”, secundó Vargas.

La era digital y sus retos

La pandemia de Covid-19 en el planeta obligó a que todas las actividades presenciales se confinaran al espacio digital. Para los países de América Latina ha sido todo un reto, puesto que existen brechas tecnológicas y una sociedad caracterizada por la fiesta y comunidades artísticas que privilegian el contacto directo con los públicos.

El aprovechamiento de las plataformas digitales fue un reto que plantearon representantes de varios países asistentes a la reunión; sin embargo, Alves de Souza puso en la mesa el fenómeno de la saturación es el espacio digital y Rómulo Acurio, director de Asuntos Culturales de la cancillería peruana, señaló la urgencia de encontrar mecanismos para monetizar el trabajo creativo en los escenarios virtuales, un desafío que también encontró eco en varios países de la región que han vivido la precarización de las comunidades artísticas durante la pandemia.

Finalmente, desde varias naciones se habló de la necesidad de fortalecer la llamada economía naranja, para contribuir a la conversión de la producción creativa e intelectual en bienes y servicios culturales.

 

rrg