Al seguir el modelo de análisis ideado por Eduardo Caccia, en cultura todo vale por lo que significa no por lo que cuesta, o bien, lo que significa cuesta según el abanico de caprichosas condiciones. Sabemos que para las sociedades hay diferentes formas de representación simbólica y de valor. No se diga en el caso de quienes ejercen el poder en la esfera pública. Por eso resulta reveladora la reaparición de Sari Bermúdez, expresidenta del Conaculta quien, desde su poltrona del BID en Washington, confronta las nociones que tiene con Consuelo Sáizar por lo que respecta a la lectura, el libro y la era digital.

En estos meses, la controvertida obra de la administración foxista, la Catedral de los libros, es decir la Biblioteca José Vasconcelos, es rebasada por una Ciudad de los Libros a pocos kilómetros de distancia. Para quien preside el Consejo, significan más la reparación integral de La Ciudadela y la adquisición de miles de libros de destacados intelectuales para darles ahí recinto, que el polémico edificio próximo a la sede nacional del PRI. Por ello, llenar los anaqueles que le dejaron concienzudamente vacíos -estima- le cuesta más de lo que significan. Para redondear lo que es una denuncia por incumplimiento de una obligación, de la cual hace cómplice a quien fuera su cercanísimo colaborador, Fernando Álvarez del Castillo, la amiga de Martha Sahagún confronta otro valor. La muy genuina pasión de Sáizar por la cultura digital. De ahí que la falta de libros se sustituya con computadores pues, finalmente, leer en pantalla es el presente e irremediable estado del futuro.

El encontronazo revela distintas paradojas. Sobresaliente, la que tiene que ver con el desacuerdo que se nutre de las aguas profundas de la cultura política de raigambre priísta. No en lo que refiere al libro y la lectura, en virtud de que una algo hizo y la otra se esmera en hacerlo.

Radica en sus personalísimas nociones de significado y valor. El desencuentro implica a la sociedad, compromete a los gobiernos de Fox y Calderón y debe llamar la atención de Vázquez Mota. Las titulares del Consejo hacen de la obra pública emblema que sintetiza la falta de conectividad en la administración y ejercicio del gasto. Confirman que la infraestructura puede convertirse en la vía que del paraíso pasa al infierno. De lo que significa, cuesta y vale la cultura está llena la viña mexicana y es portadora de cuño nacionalista. Nutren por igual su corpus, en escalada, las marcas Frida Kahlo y Juan Rulfo, el encaje del Centro Cultural Elena Garro, el filme ¡De panzazo!, las celebraciones tanto de Chespirito como de Gabo, la alharaca del Festicine Guadalajara, el espectáculo de Sealtiel Alatriste, la apertura a palos de la Arena Ciudad de México, los 16,000 millones de pesos de descargas ilegales según la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura.

Escribe Eduardo Caccia en Economía cultural para emprendedores. Perspectivas, que la cadena de valor contempla tres eslabones: el funcional, el emocional y el simbólico. Ésta es una revuelta sin fin en la que vivimos atrapados: Al estudiar cómo se gestan los símbolos y sus significados estamos en mejor posición de entender cómo la gente da valor a las cosas, ya sea que hablemos de cultura o de comercio, de público o de consumidores (…) Por definición toda obra cultural, todo producto o servicio tiene un valor simbólico (...) pero no (...) uno suficientemente valorable y valorado como para cumplir con los fines de su creador .

A contrapelo, al referirse a La geopolítica de las emociones, obra del francés Dominique Moïsi, nuestro director editorial, Luis Miguel González, indica que para el autor el tercer milenio se define a partir de la interacción de tres sentimientos: la esperanza, el miedo y la humillación. Éstos se expresan en el Presupuesto Federal. Un documento que está lleno de números y racionalizaciones, pero también de sentimientos. La inversión en infraestructura expresa nuestra esperanza. El creciente gasto en seguridad, nuestros miedos. En el gasto social interactúan los tres ‘jinetes’ de Moïsi .

Lo que nos deja el episodio Bermúdez-Sáizar, como otros sucesos culturales, es que aún estamos lejos de ser grandes constructores de significados, valores, costos y emociones. Pero no hay que dejar de intentarlo.

Lo que vale lo que significa. Slim anunció que se rebasará la instalación de 5,000 sitios Wi-Fi gratuitos; asimismo sumará 4,300 bibliotecas y aulas digitales Telmex. Además tiene las casas Telmex. La Red de Bibliotecas Públicas pasa de 7,000. ¿A qué temerle?