El año 2013 debió ser una muestra impecable del culto que se tiene en el mundo a las dos figuras cumbre de la ópera mundial, Richard Wagner y Giuseppe Verdi. La mayoría de las casas de ópera y los cantantes lo entendieron así. Sin embargo, pese a este espíritu planetario de celebración, no faltaron las pifias.

1La pifia mayor se dio en el Festival de Bayreuth, justo donde no debía ocurrir, en la catedral del arte wagneriano, que debía celebrar en grande los 200 años de Richard Wagner y que lamentablemente falló: una serie de pésimas decisiones por parte de los organizadores, pleitos entre directivos e incluso la mala suerte terminaron por convertir el orgullo de Wagner en un desastre.

Tal vez en ello tienen que ver las malas maneras y la poca capacidad de quienes dirigen el mencionado Festival: las biznietas de Richard Wagner, Eva y Katharina, quienes están tan enfrentadas por pleitos personales y de dinero que ni siquiera se dirigen la palabra.

Esta vez, Katharina y Eva, contraviniendo el protocolo no se presentaron a la inauguración del festival para recibir a los wagnerianos del mundo, entre ellos a la canciller Angela Merkel; ni estuvieron presentes en el estreno de El oro del Rin. La explicación que dieron es que tenían muchos compromisos . Como si cumplir el protocolo no fuera parte de su trabajo.

2El otro escándalo tiene que ver también con el Festival de Bayreuth. Naturalmente que la forma caótica de dirigir esta festividad tuvo repercusiones graves en las puestas en escena, en primerísimo lugar El anillo del Nibelungo, pieza emblemática del festival desde que fuera inaugurado por el mismo Wagner en 1876.

Si bien, en Bayreuth las puestas en escena siempre han estado expuestas a las críticas del culto público alemán y a la mordaz crítica de la crema y nata de los wagnerianos, éstas no habían tenido la virulencia y agresividad de ahora.

La puesta en escena fue de Frank Castorf, quien se define como un anarquista dialéctico , cualquier cosa que esto sea. Castorf sostiene que el oro actual es el petróleo , por eso arrancó la tetralogía wagneriana en una gasolinera de la Ruta 66 de EU (aquí los dioses son matones y las valquirias, prostitutas). Después de esto, siguió con Wall Street y Azerbaiyán. Algunas escenas transcurren bajo las cabezas monumentales (como en el monte Rushmore, de Dakota del Sur) de Marx, Lenin, Stalin y Mao.

Después de esto, el hecho de que en Sigfrido (tercera parte de El anillo del nibelungo), un personaje apareciera en el escenario con un fusil automático AK-47 (no de utilería) y disparara ya fue lo de menos.

3Giuseppe Verdi en su bicentenario tampoco escapó a las pifias. Lo peor es que esto ocurrió en otro templo de la lírica universal, en la inauguración de la temporada en la Scala de Milán, con la representación de La Traviata dirigida por Dmitri Tcherniakov, quien ya venía de ser aporreado en el Teatro Real de Madrid por su peculiar Macbeth y por Don Giovanni, y que esta vez en la Scala recibió una auténtica felpa.

La puesta golpeó también al tenor lírico Piotr Beczala, quien interpretó el papel de Alfredo. El cantante polaco no aguantó las furibundas protestas, por lo que el Corriere della Sera publicó estas palabras suyas: El resultado ha sido... mi primer abucheo. [Por eso] volveré a Italia solamente de vacaciones .

4En México, lo peor del espectáculo operístico lo tuvimos con la puesta en escena de Carmen en versión del porteño Marcelo Lombardero, que fue presentada en marzo en el Palacio de Bellas Artes. Se trató de una obra bonita , decorativa, ornamental, que sólo buscó dar el gatazo. Esta puesta del compadrito Lombardero estuvo muy lejos de ser una pieza por la libertad y el amor rebelde, como lo proponía Bizet. Aquí los gitanos desaparecieron y poco faltó para que no hubiera Carmen. Como la tendencia en el mundo es la de que todo se vale y cualquier ocurrencia es buena… Al rato tendremos hasta un Parsifal caballero templario mexicano y un Buque Fantasma ambientado en Marte.

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