En términos generales el público mexicano pudo disfrutar este 2012 de buena ópera, sobre todo por las transmisiones HD desde el Met de Nueva York y una que otra que les quedó bien en Bellas Artes.

Algo que también destaca es que los mexicanos siguieron cosechando triunfos en el mundo. La selección que aquí se presenta pretende reflejar lo que más gustó al público mexicano de acuerdo con las vistas a las páginas de Internet. Los números no indican que la lista va de lo mejor a lo peor; solamente es una compilación que tampoco se hace por fechas.

1. Una muy buena noticia para los mexicanos fue el nombramiento de Rolando Villazón como Embajador Verdi 2013 a propósito del bicentenario del nacimiento del gran compositor, lo que implica giras por Europa durante el año que viene. La ceremonia se dio el 15 de octubre en Berlín auspiciada por la firma disquera Deutsche Grammophon.

2. Anna Netrebko es la figura del Met. En abril del 2012 presenciamos desde Nueva York en transmisión HD la ópera Manon con esta estupenda cantante. Se trató de una pieza deslumbrante de Jules Massenet.

3. En octubre, con El elixir de amor, el Met abrió temporada 2012-2013. Llevó en el protagónico a la soprano rusa Anna Netrebko, quien nos deleitó con su gracia, técnica impecable en el canto y talento histriónico.

4. Al finalizar el año, en diciembre, pudimos ver la ópera Aída, desde el Met, imponente representación. Asistimos al debut de la soprano spinto Liudmyla Monastyrska en el papel de Aída, con esa voz imponente, de matices oscuros y ese dominio casi instrumental de su cuerda. Fue una de las revelaciones del año y la crítica estadounidense la ha tratado muy bien.

5. A principios del 2012 (enero) recibimos la grata noticia de que dos mexicanos actuaron en el Teatro alla Scala de Milán: Ramón Vargas y Arturo Chacón-Cruz. Ramón canto el papel protagónico en la obra Los cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach, presentación que alternó con el joven sonorense Chacón-Cruz.

6. Un ópera de gran calidad fue El ocaso de los dioses en el marco del ciclo El anillo del nibelungo. Sobre todo por la incorporación al equipo del Met de Robert Lepage, quien es un mago de la escenografía. De tal modo que El anillo estuvo respaldado por una maquinaria de 45 toneladas de peso que cambiaba de manera muy rápida las distintas escenografías: montañas, ríos, mares, palacios, volcanes…

7. En octubre se presentó en Bellas Artes Einstein en la playa de Philip Glass, una ópera extraña en su manufactura, pero bella en su música, hipnótica, repetitiva. Una ópera alucinante.

8. En México se notó el trabajo de Octavio Sosa al frente de Ópera de Bellas Artes pues, pese a la burocracia del INBA y al poco presupuesto, pudo sacar adelante tres óperas. En primerísimo lugar está Muerte en Venecia, de Benjamin Britten, en una estupenda puesta de Jorge Ballina.

9. Otra ópera de buena manufactura fue La mujer sin sombra, de Richard Strauss, bajo la dirección de Sergio Vela, una magnífica puesta en escena, con buenos cantantes, que fue presentada en mayo en el marco del Festival de México.

10. Por fin tuvimos un Barbero de Sevilla decente, ópera bajo la dirección de Juliana Faesler, con el único prietito en el arroz de su escenografía patito: tres tristes puertas, dos mesitas y una jaula de oro. Pese a eso, los cantantes y los músicos sacaron adelante la representación. En especial Javier Camarena y José Adán Pérez.

11. Con agrado fuimos testigos del espectáculo Ramón Vargas le canta a México, con motivo de las Fiestas Patrias del 15 de septiembre, en el Auditorio Nacional con Ramón Vargas y María Alejandres, quienes formaron una excelente pareja artística que ofreció canción mexicana, arias de ópera, zarzuela. Ramón ondeó la bandera mexicana en el escenario como símbolo de unidad.

12. En febrero Deborah Voigt estuvo en Bellas Artes y nos deslumbró con su canto, su vestuario y sus diamantes. Fue una velada inolvidable en la que se dio el lujo de tocar el piano a cuatro manos con Brian Zieger

13. La sorpresa del 2012 fue la Carmen Politécnica. Una ópera con todas las condiciones en contra, pero que sacaron adelante con ingenio y mucho corazón.

La propuesta de César Piña, director de escena, y su equipo, consistió en que esta ópera se presentara con música y libreto originales, pero en contexto politécnico.