Una obra de gran tamaño intervenida con la figura de Martin Luther King se halla en medio de la sala de Mediación en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT). El nivel de expresividad y de trabajo es detallado y se puede percibir el posicionamiento político de la pieza, los artistas son varios, pero la particularidad de su arte es que tiene origen detrás del encierro en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte.

Las esculturas y cuadros que rodean la intervención se venden desde 8,000 hasta 50,000 pesos, y son resultado de horas de esfuerzo diario de los integrantes de Kolëctiv.feat, un grupo de reos que encontró la libertad en el arte que les acerca, enseña y coordina la pintora Lulú Sánchez Puig desde el año 2017. En este taller de expresión artística, los interesados estudiaron a maestros del arte contemporáneo como Rauschenberg, Pollock o Hirst, pero principalmente a Jean Dubuffet, quien sentó las bases del Art Brut, creado por personas sin formación académica.

La muestra De Ícaros y alas: libertad desde la cárcel se expuso en más de ocho ocasiones en la Ciudad de México en lugares como el Seminario de Cultura Mexicana, la Biblioteca México, la Universidad Iberoamericana, el Auditorio Nacional y el Centro Cultural Los Pinos.

Ahora, en la sala de Mediación del CCUT, espacio de la Universidad Nacional Autónoma de México, esta exposición estará disponible hasta el 2 de febrero, luego cumplirá un itinerario que incluye Veracruz y Tijuana, para posteriormente viajar a Marruecos, Singapur y Nueva York, según nos dijo la directora del proyecto Lulú Sánchez.

“Esta obra está intervenida por los temas que Martin Luther King abogaba: racismo, derechos humanos, igualdad de género, que todos seamos iguales y respeto ante todo; sobre eso habla la pintura, todos los integrantes del colectivo tuvimos la oportunidad de plasmar un poco de eso”, dijo en entrevista Mauricio Daniel, de 24 años, quien cumple una condena por robo.

“Tiene ocho meses que yo me acerqué al colectivo, un día repentino los descubrí y me gustó darme cuenta de que todavía podemos hacer algo para enseñarle a la sociedad que queremos salir adelante y corregir el error que tuvimos”, dice abrazado de sus hijas y esposa que asistieron a la visita guiada que ofrecieron los artistas, cinco en libertad y ocho todavía con una condena por cumplir.

Estar dentro del colectivo también implica retos a los integrantes, quienes para asistir regularmente a las clases de Lulú Sánchez deben mantenerse libres de consumir cualquier tipo de sustancia que alteren su sistema nervioso y no reincidir en actos fuera de la ley.

Este modelo de trabajo que comenzó en el Reclusorio Norte busca ser replicado en otros centros de reclusión, para formar artistas y generar obra plástica que pueda exhibirse y detonar reflexiones sobre la reinserción dentro y fuera de México.

Próxima exposición será de niños que viven en la calle

En entrevista, el director del CCUT, Ricardo Raphael, mencionó que el espacio en el que la muestra de Ícaros y alas: libertad desde la cárcel ha decidido emprender una política de abrir mayores espacios a poblaciones que se ven impedidas de visitar los espacios dedicados a la cultura y las artes.

“Tenemos decidido abrir las puertas de la universidad, en especial de este centro cultural a poblaciones que tradicionalmente no vienen a estos espacios universitarios, a los museos. Tenemos aquí presencia de poblaciones callejeras, de niños, sí nos parece un paso radical abrir el centro cultural a personas privadas de su libertad”, mencionó.

“Cada pieza nos enseña en dónde están nuestros mayores dolores de la justicia en México, el caso de que un ícaro construye sus alas a través de su expediente y así voy recorriendo cada pieza para caer en cuenta que logramos la reconciliación de dos ambientes como la universidad y la cárcel, así somos un continuo y debemos trabajar juntos para pacificar el país”, abundó.

“El centro tiene distintos lugares expositivos. la joya ahora es el Movimiento del 68 y otros movimientos que les ponen tono a las preocupaciones del centro: la movilización social que construye derechos, que construye ciudadanía y tenemos salas de exposición temporal que van variando, ahora con el tema de los 500 años de la llegada de los españoles a México, y tenemos un nuevo museo sobre Tlatelolco que estará por abrir este año”, destacó.

“Esta zona la llamamos de mediación, que media entre los museos y el afuera, la idea es que violencia, violencia de género, justicia, estén aquí permanentemente. estos encuentros intermedios entre artistas que no son considerados como profesionales, pero con su obra artística están reconciliando temas que en la sociedad vivimos. Ojalá que el próximo (encuentro) sea de niños en condición de calle, es un tema que tendría que estar aquí”, concluyó.

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