Cada año este Garage se abre para desempolvar las mejores películas en el año. Les confieso que nunca es sencillo: tengo mala memoria. Aunque procuro ir anotando las cintas que más me impresionaron en el año, en la lista final siempre se me van quedando grandes cosas que me doy de patadas por no haber incluido.

Así que consideremos, por favor, esta columna de hoy como la lista de movies que se me quedaron en el tintero y debieron haber aparecido en la lista definitiva. Aquí vamos:

El año más violento, J. C. Chandor

Chandor es el director que, en poco tiempo y con pocas obras, se ha convertido en uno de los realizadores más interesantes de Hollywood. Películas como Todo está perdido y Margin Call lo demuestran. Y como misma prueba está su más reciente, El año más violento.

El año más violento narra la historia de un hombre que trata, contra todo, circunstancias y enemigos disfrazados de aliados, de no ser un gángter. Oscar Isaac, hoy ultrafamoso gracias a su papel en Star Wars: el despertar de la fuerza, protagoniza como un empresario de la transportación de gas en 1981, por cierto, es el año más violento en la historia reciente de Nueva York. Gran cinta sobre dilemas morales, seguir un código de honor a contraviento y una gran actuación de Isaac.

Mad Max, George Miller

De las películas que más me divirtieron el año pasado fue este remake curioso (curioso porque fue hecho por Miller, el mismo director de la cinta original) de las aventuras de Mad Max, una especie de pirata en un mundo apocalíptico en el que no hay agua y tener un coche es sobrevivir.

En esta nueva película el protagonista no es Max (Tom Hardy, cuya carrera va en ascenso), sino Imperator Furiosa, gran personaje que le quedó a Charlize Theron como un traje de noche hecho a la medida. Una película de acción sin tregua, una persecución que dura dos horas en automóviles que parecen sacados del sueño de un loco.

Lo que Mad Max retrata muy bien es la necesidad de la generación millennial de registrar cada minuto de la vida. Los personajes más jóvenes están obsesionados con tener testigos de sus proezas pues sólo así podrán ser héroes. En 3D, además, la cinta de Miller toma, literalmente, otra dimensión: la arena se ve como un fluido tornasol.

La sal de la tierra, Juliano Ribeiro Salgado y Wim Wenders

Desde que a Wenders le dio por el documental, su carrera ha salido del hoyo negrísimo en que estaba hundida. Este fantástico documental sigue la trayectoria del fotógrafo Sebastiao Salgueiro, el célebre fotógrafo brasileño que ha pasado 40 años documentan la podreza en todo el mundo, pero sobre todo en América Latina. La cinta fundamentalmente son las fotos de Salgado y su voz en off contándonos el origen de cada uno de sus trabajos.

Para Salgado, la historia de la humanidad es la historia de un grupo de animales feroces arrancándose unos a otros la comida de la boca. El documental retrata esa locura, pero también los momentos de paz, de precisión absoluta en las que Salgado hace su trabajo. Una cinta imperdible y sin duda debe estar entre lo mejor que se exhibió en México en el 2015.

Güeros, Alonso Ruizpalacios

Vi poco cine mexicano el año pasado. Sobre todo en el Festival de Morelia me puse en día en cuestión del cine hecho por nuestros cineastas. La impresión no fue buena: el cine mexicano no agarra rumbo.

De lo poco que vi, creo que Güeros, un dramaturgo convertido en cineasta, fue la mejor cinta mexicana del año. Ojalá fuera menos pretenciosa (le gusta a Ruizpalacios jugar a Goddard rompiendo el cuadro y en algún momento la cuarta pared), pero si uno aguanta la vanidad del director, la película es un divertido y hasta conmovedor road trip por toda la ciudad de México, donde no es lo mismo el Centro Histórico que Ciudad Universitaria; no es lo mismo Tepito que Aragón; en esas diferencias sutiles pero salvajes es donde triunfa la película de Ruizpalacios. Tenoch Huerta hace un gran trabajo como un estudiante en huelga que es dado a los ataques de pánico y el descubrimiento es Sebastián Aguirre, el güero del título, obsesionado con encontrar a un rockero legendario del que era fanático su padre. Su única pista son unos dibujos hechos en los manteles de una cantina. ¿Lo logrará?