Fueron los monjes franciscanos quienes introdujeron las primeras celebraciones asociadas al nacimiento de Jesús en la Nueva España en el siglo XVI, mismas que adoptaron formas distintas en cada región del territorio que terminaría convirtiéndose en México. No obstante la variedad de las celebraciones —que expresan la multiplicidad que conforma al país—, la incorporación de elementos nuevos o la invención de nuevas manifestaciones de júbilo, hay algo común a todas: son fiestas de la comunidad.