Hace un año, abordé en este espacio el entusiasmo que había despertado twitter en la televisión mexicana. Cómo de la noche a la mañana habían surgido más de una docena de programas (muchos de ellos en ForoTv) donde se invitaba al público a participar enviando mensajes y opiniones a través de twitter.

En algunos la participación es más evidente, como el noticiero de León Krauze (Hora21) donde todos los días se hace una pregunta al público y las respuestas aparecen en un cintillo en la parte inferior de la pantalla.

Por otra parte, en Agenda pública José Carreño lee en voz alta la dirección de twitter y Facebook del programa todos los días, invitando al público a participar en el debate y hasta decidir los temas que se discutirán. Lo extraño es que en más de un año de seguir el programa no he visto que se lea o comente algún tuit o mensaje en Facebook.

Una tendencia curiosa fue la utilización del caro tiempo televisivo para promover la cuenta del conductor. La estrategia la inauguró Joaquín López Dóriga en su Noticiero, invitando al público a seguirlo en twitter; su cuenta sumó seguidores velozmente alcanzando hoy casi medio millón.

El número de seguidores convertido en una suerte de medalla de popularidad, de pronto más valiosa que los puntos de rating. Si de competir se tratara, la campeona mundial sería Lady Gaga con más de 10 millones de seguidores (entre ellos el Presidente Calderón).

Twitter, además de veloz, es una de las redes más indiscretas que hay. La privacidad, fuera de los mensajes directos y los usuarios que navegan con el condón de la cuenta restringida, es prácticamente inexistente. Un mensaje imprudente puede ser reenviado miles de veces en un minuto, extendiendo la información a todo el planeta. Al fenómeno se le llama dispersión viral, y fue muy bien utilizado por Barack Obama en su campaña presidencial.

Twitter existe desde hace varios años, quizá por ello no deja de sorprender que políticos como el congresista estadounidense Anthony Weiner, hayan pensado que un tuit podía servir como comunicación privada.

En uno de los escándalos más ridículos del año, el demócrata envió a través de twitter una fotografía de su trusa donde se distingue la silueta abultada de un pene erecto. Si el año pasado el legendario coreback Brett Favre protagonizó su propio penegate al remitir vía celular imágenes de sus partes pudendas a una reportera (y otras mujeres), este año la medalla al mayor idiota la merece Weiner.

Mientras el congresista negaba el escándalo (primero), acusando a algún malvado hacker; se filtraron otras fotografías con más detalles de su anatomía, enviadas supuestamente por Weiner a través de distintas cuentas de correo electrónico. Al diputado no le quedó más que la disculpa y el escarnio púbico. A su mujer: un papel más difícil que el que hace Julianna Marguiles en The Good Wife.

Weiner (cuyo nombre además hace consonancia con el caló en inglés para salchicha) es la comidilla de los programas nocturnos de comedia, tendencia en twitter y ejemplo máximo de a dónde puede llevar un traspiés tecnológico (o de cómo las democracias más consumadas son capaces de elegir perfectos imbéciles a puestos populares).

La más simpática de sus fotografías, donde presume su blancuzco torso desnudo, deja ver atrás un fragmento de su escritorio donde se adivinan varios portarretratos. Craig Ferguson llevó el chiste más lejos en el monólogo inicial de su programa, dijo Si no quieres que sepan que eres tú, no incluyas en la foto a... y amplió la imagen para dejar ver que en uno de los portarretratos había una fotografía del diputado con su mujer.

Weiner es tan caradura como algunos diputados mexicanos, y sigue en el puesto aunque el propio Obama declaró ayer en una entrevista que debería renunciar. Hasta el congresista, lo peor que había sucedido en twitter era subestimar el alcance de una indiscreción, como estar en el WC (José Canseco) o menstruando (Katy Perry).

El corredor titular de los Pittsburg Steelers, Rashard Mendenhall exhibió el costo de opinar. Declaró su desagrado ante la muerte de Osama Bin Laden, No conocimos su versión , y aludió una conspiración detrás de septiembre 11: Me cuesta trabajo creer que un avión pueda tirar un edificio en estilo demoledor . Los mensajes le valieron el distanciamiento público de la directiva del equipo y sus compañeros.

México es uno de los países del mundo donde Twitter ha tenido más penetración y popularidad. Se suele pronosticar que será un factor determinante en la próxima elección presidencial. Por lo pronto, el gabinete entero del gobierno federal tuitea con regularidad sus actividades, ideas y aspiraciones políticas, y como cada tuit es una calle de ida y vuelta, es posible responder al funcionario en turno lo que pensamos de sus actividades, ideas y aspiraciones. Si lo lee o toma en cuenta es otra historia, pero como acceso y desahogo, ya solito vale la pena.

twitter @rgarciamainou