Este mundial sudafricano ha estado, sin duda, lleno de lecciones para los espectadores que lo seguimos en televisión. Vengan a cuento algunas:

1. Si desentona, sácalo. Javier Aguirre nos demuestra en el juego contra Uruguay que un jugador que prueba ser creativo, tener movilidad, desequilibrio, disparo a gol (el único del juego), y velocidad; se sale de su planteamiento táctico. Es la única manera de explicar la salida de Andrés Guardado (fuera de un accidente en el vestidor o una diarrea intempestiva).

2. La mala suerte existe. Alemania puede perder partidos (nadie es perfecto), pero perder uno donde tu goleador estrella es expulsado y tu segundo estrella es incapaz de meter un gol ni de penalti, sin duda requiere que los hados estén en tu contra o alguna otras cosa (ver punto 5).

3. Gerard Piqué necesita una limpia. Durante el accidentado gol suizo que derrota a España, el defensa español (titular del Barcelona), recibe un rozón del zapato del delantero de los banqueros y sangra profusamente de la sien. Un partido después, Piqué recibe un balonazo en el mero centro de su hombría ( no les voy a decir dónde, sólo que ahí duele mucho en palabras del mejor cronista de Televisa: Paco Villa). Minutos después, en una jugada atropellada recibe con la boca el pie de otro contrincante y sangra como extra en película de Darío Argento. El utilero español le aplica nitrógeno líquido o algo así directamente en la boca (ouch). ¿Qué le deparará el encuentro frente a Chile?

4. El mundial africano sin africanos. En un giro dramático que dejará imposibilitado de sonreír a Joseph Blatter (por un rato), las seis selecciones africanas (incluyendo a los anfitriones sudafricanos) se perfilan para quedar eliminadas en la primera ronda. ¿Exceso de confianza o apatía futbolística? De esta terrible situación se desprenden varias lecciones:

(a) No contratar a Sven Goran Ericksson – La ex–favorita selección de Costa de Marfil descubre un poco tarde que al sueco se le complica plantear buen futbol. El remedio ante la carencia táctica, un nuevo deporte nacional: patear brasileños.

(b) El que el cronista en turno de Televisa Deportes diga que tienen un físico impresionante no quiere decir que dentro de la cancha tengan la condición para jugar futbol. La selección nigeriana exhibió jugadores lentos, pasados de peso, que se acalambraban al final del primer tiempo. Nuevo deporte nacional: patear el aire.

(c) En ghanés, Ghana no significa gana . Poco importa que en México suene un nombre triunfador. Este país que antes se llamaba la Costa de Oro , está convencido que amontonar gente en el área es una estrategia defensiva, por lo menos cuando no se practica el deporte local (ver A), patear australianos.

(d) Hace falta más que un nombre simpático para ganar partidos. Los bafana bafana lo descubrieron al toparse con Uruguay. Tienen el honor de ser uno de los pocos rivales en la historia que consiguen exprimir de la escuadra charrúa más de un gol (México se lo propuso y no lo consiguió).

(e) Samuel Etó no es Dios. Contrariamente a lo que alguien le habrá dicho al delantero camerunés, en la cancha juegan once. En un partido donde sólo le faltó llevar suéter de portero, el ex–centro delantero del Barcelona decidió hacer todo, menos pisar el área.

5. La brujería existe. Algunos podrán echarle la culpa al balón. Otros a las canchas, que supuestamente tienen una tierra compactada donde las pelotas botan más de lo normal. Faltará el que diga que tanto color en la tribuna distrae, que las vuvuzelas son peores que las matracas mexicanas, o que los cielos australes desconciertan algún reducto primario en los cerebros de los porteros; pero siguiendo la tónica estereotipada con que Primero el Mundial define África, tenemos que acusar a algún médico brujo con talento pero mala puntería (un mal de todos los africanos), que ha afectado aleatoriamente a porteros, árbitros y hasta el Guille Franco, para provocar uno de los mundiales más torpes de la historia.

6. Corea del Norte no es tan peligroso. Sabemos que el Pentágono los tiene en la lista de los países más temibles, siempre dispuestos a buscar el gatillo de su arsenal nuclear si un delegado los ve feo en la ONU. Si la junta de jefes del Estado Mayor le echara un vistazo a ese juego contra Portugal, a lo mejor se relajarían un poco. El foco de la ira de la dictadura será ahora su equipo nacional.

7. Libertad, igualdad, (sin) fraternidad. No funciona. Desde que Zidane cambió la copa del mundo por un cabezazo, la escuadra francesa pasa mayor tiempo haciendo desplantes que jugando futbol. Pobre Laurent Blanc, la que le espera.

La falta de espacio me imposibilita a seguir adelante (por esta semana), por ahora quedémonos con las palabras sabias del brasileño Julio César, que a propósito del Jubulani dijo la pelota es horrible, parece de las que compras en un supermercado .