Dos realidades inescapables de la tecnología: si nos perdemos la transmisión en vivo de un juego del mundial de futbol, no hay nada perdido. Ya sea sintonizando una de las repeticiones que se suceden todo el día en los canales de Sky; mediante una grabación en DVR; o a través de internet. El partido estará ahí, fresco y disponible, para ser visto, cuando mejor nos convenga.

Pensándolo bien, borremos aquello de fresco.

Así como es perfectamente posible, sin recurrir a la vetusta videocasetera, el ver el futbol a nuestro tiempo (especialmente esos juegos de las 6.30am); también resulta imposible el no echarnos a perder (o que alguien no nos eche a perder) el resultado, mucho antes.

No se trata sólo del comentario en el pasillo de la oficina: ¿Cómo quedó el partido? , de la radio en el automóvil, de los marcadores que corren por debajo de los noticieros televisivos y muchos portales de internet. Sumemos los SMS que envía Telcel, sin ser solicitados. O los mensajes generados por la docena de apps para iPhone que cubren y reportan la fiesta mundialista.

Peor aún si vemos el juego de la Selección, y los vecinos gritan gol antes, porque Sky difiere dos segundos sus transmisiones en alta definición.

Pero echemos un vistazo a los programas de análisis, esos que acompañan cualquier gesta mundialista con opiniones expertas, reportajes, humor y mil cápsulas culturales sobre cómo se comen los hot-cakes en Ciudad del Cabo, por ejemplo.

Más es menos

Este genero televisivo deportivo, inventado hace muchos años por José Ramón Fernández, vivió su punto más alto durante el Mundial de Italia 1990 y desde entonces ha prolongado una torturada decadencia, hasta en sus imitaciones, con niveles absurdos.

Hablo de La jugada del mundial, ese show cómico, mágico y musical donde los simpatiquísimos reporteros de Televisa Deportes convocan a estrellas del balompié como Figo o Zidane a repetir lugares comunes del análisis deportivo que bien pudieron haber escuchado en Sportcenter la mañana anterior.

Las leyendas del futbol tienen segundos para decir tres frases sobre un partido, mientras miran a la cámara vagamente avergonzados por necesitar el cheque (el gafete o los viáticos).

La mayoría de las tres larguísimas horas que dura el programa la ocupa una innumerable sucesión de sketches, momentos de pena ajena, ruido y jingles de la canción de Shakira, que poco o nada tienen realmente que ver con el futbol que les sirve como pretexto.

En un típico programa nos recetamos un resumen brevísimo del partido, chistes y albures a propósito de un leopardo vivo que un desvelado entrenador pasea por el foro. Montserrat Olivier viaja hasta Nigeria a una aldea que construye casas con bostas de vaca (de popó , dice). El comando tolteca hace un numerito humorístico cateando turistas borrachos. Javier Alarcón entrevista a Hristo Stoichkov, luego al compayito (más tiempo para este último, claro). Facundo nos dice qué desayunó el equipo de producción. Dos minutos de análisis, Diego Luna presenta un corto animado forzadón. Karla Iberia Sánchez un ameno reportaje sobre las peluquerías callejeras sudafricanas.

Siguen tres entrevistas a jugadores mexicanos, una mediante albures en el más puro estilo de Brozo y su invitado Ponchito (prestadas por Primero el mundial y su infame set africano que merece mención aparte en los anales de la mala televisión). Pelaez aprieta botones de alta tecnología . Brizio califica a un árbitro. La familia peluche añade un episodio a las manadas de Derbez . El compayito de nuevo con Zidane (qué pena). Los futbolistas semidormidos comentan las posibilidades de España o Brasil. El leopardo de nuevo. Tony de Valdés y su tupé. Un clip sobre los guapos holandeses antes del partido. Marisol patina en arena. Seguimiento a los enemigos íntimos (vaya tontería de concepto). Los diez goles de cabeza mejores de la historia. Un concurso de baile. Un número de magia... Tres horas de payasadas en la más pura plantilla de Hoy, que nunca recuperaremos para actividades de más provecho, como ver lo bonitas que se ven las pantallas LCD apagadas.

A la mitad del camino

TDN estrena canal y programa: Los DTs (también conocido como Los entrenadores). Sin carisma o presupuesto: este panel de directores técnicos conducidos por el Ché Ventura, es inteligente, pero poco ameno (mucho menos dinámico), y termina perdiendo el encanto en las muecas enfurruñadas del Zurdo López o las interminables repeticiones de los mismos clips. Es un trabajo en proceso y lo van puliendo, pero como concepto le falta trabajo.

Se antoja que alguien de TDN, o Televisa, o de la televisión nacional, le echara un vistazo a programas como Total Access y Game Day Final en NFL Network. Así se hace televisión deportiva.

Menos es más

Dentro de la fusión que formó TDN, lo mejor es la oportunidad que tiene el periodismo deportivo en su faceta más profesional, para cubrir eventos de este tipo. De ahí la aparición de Futbol en serio, a cargo de Francisco Javier González.

Un panel sobrio en un foro atractivo, que recupera el análisis a fondo y la exploración respetuosa de diferentes puntos de vista. Destaca la participación y la inteligencia de Stoichkov, esa leyenda viva del futbol Búlgaro, con un español más inteligible y preciso que el de Javier Alarcón. Acompaña la lucidez de Luis Fernando Tena y José Luis Sánchez Solá (sin calcetines), y algunos periodistas más. Una sólida hora con pocas pausas comerciales. Rellenada con algunas cápsulas periodísticas, una fallida animación humorística (qué pena, René Castillo por este fusil descarado a Huevo Cartoon) y un par de enlaces relevantes vía satélite.

No todo es miel sobre hojuelas en Futbol en serio: El resumen de los partidos es esquemático. Su equipo de producción suele olvidarse que transmite en alta definición (y el encuadre es mayor que el cuadrado de la tele) y a veces se ponen a hablar por teléfono o dejan las lámparas en un lado del encuadre. El ángulo tecnológico patrocinado por una marca de plumones para pintarrón es deslucidamente llevado por Miguel España. Sus participantes suelen confundir Eslovenia con Eslovaquia, sin que medie corrección; y a veces los visita Jorge Sánchez, un comentarista que hace parecer a Carlos Albert como un tipo relajado y positivo.

Y así son lo mejor que hay en televisión durante este mundial.