En una movida que en algunos escenarios sólo podría calificarse como de la más alta prestidigitación, la televisión mexicana ha conseguido el truco de desaparecer algunas de las campañas políticas.

No voy a sumarme a la polémica ácida de acusaciones entre Televisa y Carmen Aristegui, o a la turba entusiasta estudiantil enarbolando letreros y hashtags como #televisamiente contra la televisora.

Así como algunos reporteros llevan años cubriendo las fuentes electorales, y están familiarizados con los movimientos, rostros, declaraciones y salas de prensa de los partidos, existimos espectadores que también hemos curtido parte de nuestra experiencia democrática (¿antidemocrática?) viendo las coberturas electorales en la televisión.

La primera elección que seguí puntualmente fue la de 1994. Durante los meses de campaña grabé rigurosamente (en VHS) el segmento que el noticiero 24 horas con Jacobo Zabludowski dedicaba a los candidatos con la vaga intención de hacer un análisis de contenido para una posible tesis en mi carrera.

La sección apenas duraba unos minutos y daba equitativamente el mismo tiempo a cada partido. La diferencia (y sí la había), era lo que pasaba en ese minuto: el candidato del PRI encabezaba multitudes en plazas rebosantes de vivas y color, y se reproducían las frases más atinadas de sus discursos. El del PAN visitaba una ciudad del interior donde se reunía con comerciantes y empresarios locales en un foro deslucido. El del PRD era cubierto con flores en un mercado artesanal en Oaxaca donde se había generado un disturbio. Cada uno de los partidos morralla celebraba su minuto de campaña enfrente de los tres reporteros que cubrían la fuente y la mamá del candidato (o candidata). Después de cada segmento, daba la impresión de que sólo uno hacía campaña y los demás se pasaban la tarde en sobremesa tomando un café con collares vistosos.

Han pasado muchos años desde esas épocas de equidad y hoy nos encontramos con otro conductor, otro noticiero y un segmento, paradójicamente, muy similar.

No se le puede reprochar al titular que El Noticiero no cubra las noticias. Después de la sonada visita de Peña Nieto a la Ibero, Televisa cubrió la nota. Como la cubrió después de su (también sonada) visita a la FIL en diciembre. El problema es cómo.

Cuando la FIL: el segmento de Hora 21 (ForoTV) nos regaló imágenes del entonces precandidato mientras tenía su lapsus literario. En el audio, en lugar de sus balbuceos, estaba la voz del propio Peña Nieto en declaración posterior, explicando que todo había sido un pequeño olvido, celebraba las bromas por su sentido democrático y de respeto a la libertad de expresión, blah, blah. Un gesto de bonhomía, tolerancia y buen humor.

Curiosamente, el acercamiento a su visita a la Ibero fue similar. Primero, López Dóriga mencionó que el candidato del PRI había ido a la Ibero y nos invitó a ver lo que había sucedido. La nota, narrada y editada por el reportero, dice que el candidato recibió manifestaciones de rechazo y apoyo por parte de algunos de los estudiantes (las cursivas son mías). Después muestra la respuesta completa de Peña Nieto a la pregunta que lo cuestionaba sobre Atenco. Vemos unos segundos del auditorio donde se alternan cartulinas de apoyo y máscaras de Salinas, aplausos y fueras, y después el narrador se salta todo el incidente de la visita a la radio, el refugio en el baño, la espera en la escalera, etcétera, y llega a al momento de salir .

Ahí, nuevamente, un grupo de jóvenes rechazó y apoyó al candidato. Se escuchan voces gritando asesino y fuera, y ya. Eso fue toda la cobertura. ¿Sí?

No. Falta la declaración completa de Videgaray dando todo el spin del mundo a la nota, diciendo que celebra el entusiasmo de los jóvenes, su voluntad de participación, blah, blah. Ni un segundo para mencionar lo que dijo Coldwell, las bellas y tolerantes palabras de los otros, o las reacciones que éstas provocaron en algunos.

Saltamos a Josefina, que resulta que visitó Jalisco y asistió a un desayuno y una plaza, y ya. El candidato del frente progresista dijo tal y cual, visitó un asilo del SME o algo así, y finalmente el señor Quadri tomó café y galletas con Elba Esther y su mamá.

¿Cubrió Televisa la nota? Sí.

¿La cobertura fue justa, centrada, equilibrada y representativa de lo sucedido? No.

Imposible afirmar eso cuando se lleva el spin por dentro y no se da voz a autoridad universitaria, académica, o vamos, de la experta in situ: la maestra Warkentin, para equilibrar la posición de los estudiantes.

Multipliquemos por los días que van de campaña, y con razón los periodistas que día a día nos dan la noticia le dicen a Josefina en Tercer Grado que su campaña no despega…no emociona… Si nos atuviéramos a la información proporcionada, vamos, los candidatos ni ganas le echan.

Las campañas así no calientan, pero los espectadores sí, y ahora les ha dado por salir a la calle a marchar y vociferar insultos en Twitter.

Si somos de los que necesitan ver que las multitudes se emocionan para comprometer nuestro voto, entonces la televisión mexicana no es para nosotros. Vale más ir a la calle, al mitin; o de perdida visitar YouTube o las páginas web de los candidatos donde hay videos más representativos de lo que realmente andan haciendo en las tardes, en lugar de tomarse el cafecito y charlar con los amigos.

Twitter: @rgarciamainou