No fue una novela contrarrevolucionaria ni con intenciones de exponer las negras ideas soviéticas. Pasternak describe solamente la vida de un testigo. Un personaje que sufre, se enamora y vive una época que va de desde la revolución de 1905 hasta 1943.

En realidad, los que se acuerdan de El doctor Zhivago piensan en la película. A las mujeres que pasan la mediana edad se les aparece Omar Sharif caminando sobre la nieve de la estepa con su muy varonil y ruso rostro -aunque egipcio- transido por la pena y anhelando los amores de la bella Lara. Una Julie Christie que ya no parece inglesa sino oriunda de un pueblo oculto en los Montes Urales y también va a sufrir mucho por culpa del más helado y blanco desamor.

Doctor Zhivago, en su versión cinematográfica, se estrenó en 1965 y se convirtió de inmediato en taquillera y favorita. Obtuvo cinco premios Oscar y fue nominada a otros cinco. Ganó Globos de Oro para mejor película dramática, mejor director y mejor guión. Fue una cinta muy popular durante décadas, y a partir del 2010 también considerada la octava película más taquillera de todos los tiempos.

Un destino que contrasta: la novela homónima –en la que, por supuesto, está basada la película- no corrió con tanta suerte. Y la vida de su autor, el poeta ruso Boris Pasternak, fue como todas las tragedias de los protagonistas de las novelas rusas: irremediable. Peor que la tragedia del intelectual revolucionario romántico golpeado por un acontecimiento. En este caso, político y, también, histórico por desgracia.

Crónica de la revolución bolchevique y de la guerra civil rusa, El doctor Zhivago es una de las novelas más célebres del siglo XX. Por su estilo que reúne historia, poesía, narración y melodrama, porque reportó a su autor un Premio Nobel, y, todo fuera como eso, también por el alud de críticas y toda la tristeza que le provocó a Pasternak hasta el día de su muerte (ocurrida justo un día como hoy, pero de 1960).

No fue, irónicamente, una novela contrarrevolucionaria ni con intenciones de exponer las negras ideas soviéticas. Pasternak describe solamente la vida de un testigo. Un personaje que sufre, se enamora y vive una época que va de desde la revolución de 1905 hasta 1943, cuando aparecen los alemanes. La revolución rusa y su desenlace como la hipóstasis de la historia universal del siglo XX, como bien dice Christopher Domínguez.

Pero la historia fue rápida y tajante: en los años 20, Pasternak fue aclamado como el más grande poeta de la era posrevolucionaria.

Fue descrito como hombre talentoso pero como un cangrejo que oponía sus convicciones personales al bien común. Sin embargo, era el adorable ángel, bien amado por aquella, su más célebre poesía (¡Oh, ángel mentiroso, enseguida, enseguida / tendrías que haberlo dicho todo, / y yo te habría dado de beber pura tristeza!).

El 24 de octubre de 1958 la Academia Sueca invitó a Pasternak a recibir el Premio Nobel de Literatura el día 10 de diciembre de ese año. El 26 de octubre aceptó el premio agradecido, emocionado, orgulloso(...) .

Pero la ira de las autoridades soviéticas no tuvo parangón. El 28 de octubre fue expulsado de la Unión de Escritores de su país y el 29 hubo de renunciar al Nobel. Quisieron quitarle la ciudadanía y expulsarlo del país. Pero pidió la clemencia de Kruschev y conservó la vida, con la condición de permanecer aislado. Nunca vio su novela publicada. No me gusta la gente que nunca ha tropezado ni caído -dicen que Pasternak escribió poco antes de morir-, tal virtud no vale mucho. Quiere decir que la vida no les ha revelado su belleza .