La escasez de gasolina llegó a la librería Rosario Castellanos. Este sábado a las 12 de día, los niños escuchaban, como cada semana, al cuentacuentos que en esta ocasión narraba la historia del desencuentro de Rapunzel con el príncipe, una de las novedades del Fondo de Cultura Económica, en donde el tradicional cuento tuvo un final inesperado.

“Tira tu cabello Rapunzel”, gritaba el cuentacuentos, y narraba cómo la chica de hermosos cabellos dejaba caer su cabellera desde la torre, pero sus cabellos dorados estaban llenos de ¡piojos! Así que había que esperar la llegada de otro príncipe, que tardó más tiempo en llegar porque... “¡Se le acabó la gasolina!”, se escuchó decir a una mamá que escuchaba el cuento. Niños y padres soltaron la carcajada. Y así transcurrió la primera historia donde, por cierto, fue un pirata con rastas quien rescató a Rapunzel. Por cierto, él también tenía piojos y se enamoraron los dos de Rapunzel... O algo así.

Luego tocó el turno a El peinado de la tía Chofi, bueno, de la tía Lali, porque se cambió el nombre por el de la tía de una de las niñas que escuchaba al cuentacuentos.

El cuento iba de una señora que cada vez que tenía una boda, XV años o cualquier celebración se iba a hermosear al salón de belleza y le hacían un gran chongo con sus tres cabellos, sólo que en esta ocasión tampoco pudo llegar a tiempo a su fiesta, porque “se tardó mucho en la cola de la gasolina”.

El hombre que narraba las historias a los niños tuvo que improvisar y cambiar cada historia y hasta una pipa salió en el relato, no sin antes preguntar a los niños “¿alguien sabe para qué sirve una pipa?” “Para transportar agua”, se escuchó una delgada voz. Y otra más gruesa, desde más lejos decía: “para traer gasolina”.