Uno de los proyectos más interesantes ahora que se habla de la reconstrucción del tejido social en México fueron los dos conciertos que, en octubre del 2013, el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (Cecam) dio a las puertas del Palacio de Bellas Artes. Punto de partida para la promoción del CD Xëëw, que fusiona la música de banda tradicional oaxaqueña con el blues, rock, jazz, bolero, son jarocho, rap, chilenas, etcétera.

Con tales conciertos, el Cecam, que se asienta como escuela de música en Santa María Tlahuitoltec, a la que acuden alumnos de distintas comunidades rurales, también celebró los primeros 35 años de un proyecto de excelencia, cuyo patrimonio lingüístico y musical se encuentra en la zona norte del estado de Oaxaca y sus alrededores.

La creación de dicho Centro de Capacitación nació en 1977 gracias a que las autoridades mixes, dada la larga tradición cultural de sus pueblos, en especial a lo que se refiere a música de viento ésa que mueve a las nubes a capricho , se reunieron para hacer una escuela de y para sí mismos, por lo que le presentaron el proyecto a entidades estatales y federales que, en su momento, apoyaron la iniciativa.

A dicho interés se le sumó el de artistas, intelectuales y algunos mecenas oaxaqueños, quienes, en conjunto con la autoridad mixe, abrieron una escuela de música que, en un principio, tuvo maestros no sólo de la región. Con los años, sin embargo, los alumnos se convirtieron en maestros que, a su vez, ya dan clases no sólo para mixes, sino a estudiantes de otras partes del país.

Hoy en día el Cecam cuenta con una plantilla docente de 30 músicos y alrededor de 200 alumnos, a la vez que ahí hacen residencias diferentes artistas y maestros que, sin duda, nutren y se nutren de la filarmonía mixe, que, para estas alturas, va más allá de la cultura musical, pues también se enseñan otro tipo de oficios artísticos.

En lo personal conocí el proyecto porque el músico Jorge Atristain, hará cosa de dos años, se fue a vivir a Santa María Tlahuitoltec, un pueblo oaxaqueño de la sierra , decía, que linda con las nubes, en donde se escucha música todo y todos los días y, por ese simple hecho, suceden cosas extraordinarias .

Y era tal el entusiasmo con el que Jorge hablaba, que contagió tanto a su hermana Ximena que se dedica a la literatura como a Patricia Ríos para que se unieran al Cecam, la primera dando clases, y la segunda en la promoción del CD que el propio Atristán grabó y produjo con un apoyo del Fonca, y en el que participan, además de la filarmónica mixe, cantantes como Susana Harp, Natalia Laforcade, Lilia Downs, Ely Guerra, Adrián Terrazas-González y el rapero Mc SdB, entre otros.

Xëëw, que significa Fiesta-Celebración-Sol, se grabó en la misma sierra sin mayores recursos tecnológicos y sólo con el talento de los músicos participantes, y el resultado no es otro que la fusión de varios colores que, de tan naturales, se combinan con la naturaleza misma de ese sitio que se encuentra en las nubes.

En Santa María Tlahuitoltec y sus alrededores no hubo tejido social que reconstruir, pues sus comunidades nunca estuvieron enfermas, ya que sus habitantes se honran de la propia cultura, pero el Cecam puede ser un ejemplo de cómo cambiar paradigmas en otras regiones de México en las que sí es necesaria la reconstrucción de valores.

Aquí, sin embargo, surge la pregunta: ¿el arte cambia a la gente? Sí, pues su manifestación y entendimiento es más poderoso y adictivo que cualquier droga y, una vez que crea cultura, ésta siempre estará por encima de valores cuasi analfabetos que son los que surgen del narcotráfico, secuestro, robo, trata de blancas, etcétera, mundos mezquinos que nunca podrán competir con la belleza en estado puro.