En el 2004 se celebró el segundo y último Festival Erótico de México. Juli Simón, director del encuentro porno de Barcelona, deseaba abrir camino en este país. Trajo a Nacho Vidal, a Katsumi, a Roberto Chibas y a otros de la escena triple equis, que promovían su labor en películas en Europa. El fracaso fue rotundo. Las desnudistas tenían que colocarse cinta adhesiva en los pezones para salvaguardar la exigencia de la censura.

En tanto que el joven actor Chibas, de enormes gafas Chanel, realizaba un casting que pudo derivar en algo peligroso. Subió a una tarima a una muchacha, apenas mayor de edad, que regresaba de una fiesta. Aún sin la ducha necesaria y con resaca evidente, la mezclaron con unos cinco tipos del público que la asediaron. Poco a poco los eliminaban, hacían una parodia de posiciones sexuales, el último, el ganador, tendría la posibilidad de aparecer en una hipotética y, hasta ahora, nunca filmada película porno. La diversión estaba a punto de salirse de cauce, los espectadores semejaban una horda salvaje de mirada erecta, con ganas de treparse al escenario para violentar a la chica. Chibas se la tomó por la libre y continuó la experiencia. El cuerpo pudo más y eso puso fin a las acciones. El personaje elegido alcanzó un orgasmo que aterrizó en los mocasines de gamuza del actor porno, para su rabieta, cosa que tranquilizó los ánimos, mientras que la adolescente fue enviada a que se refrescara los sudores con un baño de emergencia. Juli Simón y su gente actuaron de manera arbitraria y el festival fue un canto más al machismo exacerbado. ¿Su precio? Un notable e irremediable fracaso.

Por estos días, el ciclo Cine y sexo: La mirada femenina se realizará del 21 al 25 de agosto en varias sedes, entre ellas la sala Julio Bracho, del Centro Cultural Universitario, y en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM. La propuesta es interesante: desplazar un universo de goces masculinos para reelaborar un cambio de perspectiva de género. Pocos son los adultos inteligentes que se asustan ante la desnudez o la sexualidad. Por ello, la pornografía puede alcanzar ciertos valores de acuerdo con quien esté detrás de las cámaras. Lo importante es cercenar un discurso que se ha vuelto reiterativo y carente de atractivo, sobre todo para las mujeres.

Si en los 70 un par de filmes, Garganta profunda y El diablo en la señora Jones, convirtieron a Gerard Damiano en un director de culto, sobre todo por innovaciones que ahora podrían pasarse por alto: depilar el sexo de la actriz Linda Lovelace, o en el caso de la segunda cinta, utilizar a la cuarentona y poco atractiva Georgina Spelvin en el papel de una ama de casa suicida, que en el infierno aprende los placeres del erotismo. Esta película ha merecido una edición de lujo en el 2007 y se ha colocado como una de las obras maestras del género. Las modificaciones sobre una pornografía rutinaria tuvieron la eficacia de lo nuevo; sin embargo, persistía la presencia masculina.

Ahora, en Cine y sexo: La mirada femenina, podrán observarse trabajos de realizadoras triple equis. Son propuestas de Suecia, Estados Unidos y España que trazarán un breve panorama en donde la genitalidad de las mujeres deja de ser un mero receptáculo para el clímax de los varones. Aquí las damas tienen en cuenta sus orgasmos húmedos, lanzan sus andanadas de placer bajo la égida del punto G. Suena por demás interesante y convoca a un público que deja atrás los prejuicios y se enfrenta a imágenes corporales que lo nutren en imaginaciones y terminan por excitarlo. Al menos, ése es uno de los propósitos de las organizadoras.

Hace un lustro, Catherine Millet, al presentar su libro La vida sexual de Catherine M, anotaba que lo pornográfico era el calificativo con el que se defendían los censores ante aquello que los inquietaba. Aseveración justa, sobre todo porque aún en estos días persiste una visión ridícula en torno del cuerpo y la sexualidad. Por ello es justo ver esos filmes que sostienen una mirada femenina acerca del goce. (El martes, a las 5 de la tarde, en la Sala Julio Bracho, se realizará una mesa redonda que convoca a Néstor Braunstein, a Cristina Rivera Garza y el que esto escribe charlarán en torno de esa Mirada femenina .)