La segunda temporada de Glow cuenta con una historia más sólida y conmovedora que su antecesora. Y es que una vez que nos familiarizamos con los personajes y entendemos de dónde vienen, podemos comenzar a vislumbrar hacia dónde se dirigen.

Para quienes no sepan, la historia gira en torno a un grupo de mujeres no convencionales, o “demasiado reales”, que confluyen en un extraño proyecto de lucha libre femenina que les dará la oportunidad de encontrarse a sí mismas y desarrollar sus talentos histriónicos. Glow es un acrónimo de Gorgeous Ladies of Wrestling (Hermosas Chicas de la Lucha).

Para las chicas no ha sido fácil, pues han estado luchando por abrirse paso en un mundo de hombres, en un terreno virgen para las mujeres como la lucha libre. Sin embargo, pese a todo, están triunfando y ahora tendrán la oportunidad de expandir sus horizontes, claro, si son capaces de vencer sus propios demonios y algunos otros demonios del sistema, entre ellos, el acoso sexual.

En esta segunda temporada, Ruth Wilder (Alison Brie) comienza con el pie izquierdo, y es que decide dirigir un promocional de entrada para la transmisión de TV, sin la venia del director Sam Silva (Marc Maron), quien al sentirse desplazado castiga a Ruth de manera humillante.

Por otro lado, Ruth deberá enfrentar los sentimientos que un apuesto camarógrafo le despierta, lo cual no será nada fácil pues Ruth no cuenta con un “historial exitoso” en cuanto a citas románticas se refiere. Y para colmo —en un guiño al movimiento #MeToo—, deberá reforzar su autoestima cuando uno de los meros meros de la cadena televisiva la invite a una cita a su cuarto de hotel para hablar del futuro de su personaje, lo cual la confrontará con el rol que las mujeres juegan en una sociedad dominada por los hombres.

Mientras tanto, Sam se debate entre el buen hombre que lleva dentro y el patán que siempre ha sido para protegerse de una decepción amorosa, lo cual se ve reflejado en la relación con su hija, con la misma Ruth, con los trabajos cinematográficos que ha realizado e incluso con Glow mismo.

Debbie (Betty Gilpin) se encuentra llena de furia por su matrimonio fallido y la traición de Ruth, y las cosas no mejorarán cuando sepa que su exmarido tiene nueva novia. Por otro lado, la veremos hacer lo posible por empoderarse, sin embargo, entre su ímpetu por sobresalir y el enojo se convertirán en una combinación explosiva que tendrá repercusiones en el desenlace de la trama.

En esta segunda temporada, el destino del show estará en juego, y, en gran medida, será responsabilidad de las chicas afianzar el rumbo.

Uno de los momentos más interesantes de la historia es el arco de Tammé Dawson (Kia Stevens), una mujer afroamericana, grande y gorda, quien arriba del ring interpreta a un pesonaje llamado La reina de la beneficencia; una mujer floja que abusa de las bondades de la seguridad social.

El conflicto llega cuando el hijo Tammé, un universitario de Standord, se entera de que su madre trabaja en un espectáculo de lucha libre y decide ir a verla. Al principio el joven tiene sentimientos encontrados pues siente que el director blanco (Sam) está explotando a su madre, además de que ella juega un estereotipo de la mujer afroamericana. Sin embargo, se da cuenta de que su madre está feliz de subirse al escenario y formar parte de ese extraño y cutre espectáculo. Al final de cuentas, descubre que es la lucha de su madre por encontrar su lugar en el mundo.

Otro momento que vale la pena mencionar es una escena en la que las luchadores se pelean en el ring por un ramo de novia: lo que a simple vista es un estereotipo que no abona a la igualdad de género, es en el fondo una sátira, una manera de burlarse de sí mismas y exorcisar sus demonios, ya que en la relidad el grupo es bastante diverso en su composición racial, social y hasta orientación sexual.

Lo que une a estas mujeres es la búsqueda de sí mismas y el empoderamiento en un mundo que no parecía contemplarlas. Ah, y su amor por la lucha arriba del ring.

@faustoponce