Este fin de semana comenzaron las actividades paralelas de la exposición de Jorge Marín en la explanada del Palacio de Bellas Artes, en donde la obra El ruido generado por el choque de los cuerpos yace desde el mes de diciembre. Dichas actividades pretenden irrumpir en el espacio púbico para generar una reflexión de la gente que pasa de manera regular por la zona y que no necesariamente es un público de museos.

Al respecto, la creadora del programa alterno de los recorridos dinamizados, Paola Araiza nos platica al respecto: “Me buscaron por parte del estudio de Jorge Marín porque desde un inicio les interesaba hacer un programa muy particular, y no un programa alterno de talleres o actividades puntuales como se acostumbra normalmente en los museos, querían un trabajo específico entendiendo que la obra iba a estar en la explanada de Bellas Artes. Con la narrativa no les queremos decir: esto es lo que dijo el artista, queremos que ellos lo descubran”.

“La explanada del Palacio de Bellas Artes no es un espacio público cualquiera, es un espacio donde transitan un sin número de personas y colectivos con diversas actividades que giran en torno al Centro Histórico. Desde un principio había un interés de generar una actividad que tuviera la posibilidad de irrumpir en la vida cotidiana de los que pasan por ahí a partir de la obra”.

Así pues, Paola se encargó de crear recorridos dinamizados para esta exposición, que consisten en trabajar a partir de detonantes que permitan observar y percibir la parte estética de la obra, y a su vez permitan generar un diálogo que nos lleve a la obra: “Se busca que los recorridos no sean monólogos interminables sino detonantes del diálogo de los propios referentes y con eso hacemos una serie de dinámicas que los lleven a la reflexión”.

“Ya hubo un recorrido con un colectivo de raperos. Ellos hacen retos de pareja, a partir de un tema generan un discurso. Nosotros lo hicimos utilizando de pretexto la escultura. La idea es irrumpir con la vida cotidiana de la Alameda e invitar a partir de la cotidianidad, a dialogar con la obra. La lectura que se pudo hacer fue increíble”.

También se hicieron recorridos con oficinistas de la zona y con niños de la calle, y durante el mes de febrero se harán recorridos con vendedores ambulantes de la zona y con invidentes de la Escuela Nacional Para Ciegos: “La experiencia te ayuda a despertar cuestiones de conciencia social y a entender a los públicos (o no públicos) más vulnerables, ha sido una experiencia enriquecedora”, nos dice Paola. Aunque las actividades puedan ir enfocadas a un grupo específico, son abiertas a cualquiera que vaya pasando por ahí.

Las actividades paralelas cerrarán el 14 de febrero con un entre el artista y gente de los grupos con los que se trabajó la intervención del espacio público. A través de los elementos sensoriales de la obra y del espacio público se realizarán una serie de preguntas, diálogos y discusiones a través de redes sociales para ser llevadas al Conversatorio que tendrá lugar en la explanada del palacio de Bellas Artes de 11:00 a 14:00 horas.

“Yo creo que se deben buscar estas nuevas formas de museo participativo y de intervención del espacio público. Me parece fantástico que tantas instancias —como el Palacio de Bellas Artes, la Secretaría de Cultura, el Consejo Ciudadano y Codificarte—, estén participando”, finalizó Paola.

Con respecto a la obra de Jorge Marín, Paola comentó: “Me llamó la atención porque no es la obra que estamos acostumbrados a ver de Marín, es decir, estos hombres alados y fantásticos, con terminados perfectos en bronce. Me gustó porque por un lado maneja las diferentes texturas, y es una riqueza sensitiva a través de sus elementos formales. Y por otro lado, esos personajes y esa barca te pueden remitir a un sin número de narrativas provocativas en el transeúnte”.

Para mayor información sobre las actividades paralelas del mes de febrero consulta el twitter del Palacio de Bellas Artes (@MBellasArtes) o el de Jorge Marín (@AlasJorgeMarin).

@faustoponce