Fue hace 20 años que el compositor mexicano-austriaco Arturo Fuentes leyó Noticias del Imperio, una de las novelas fundamentales no sólo del escritor mexicano Fernando del Paso sino de la literatura mexicana del siglo XX, que cuenta en dos secuencias entrelazadas sobre las vicisitudes de la pareja protagonista del Segundo Imperio Mexicano: Maximiliano de Habsburgo y Carlota, archiduquesa de Austria y princesa de Bélgica.

En la primera de esas secuencias que se va entrelazando con el resto de los capítulos, Del Paso, valiéndose de la cartas que escribió la emperatriz, la puso a monologar 60 años después de vivir encerrada en el Castillo de Bouchout, en Bélgica, padeciendo una severa locura y lamentado cada día la pérdida de su amado.

Premier en méxico

Esa secuencia fue para Fuentes una inspiración para hacer posible la ópera La habitación de Carlota, que finalmente se estrenó en Schwaz, Austria, en el 2018, con la soprano alemana Sarah Maria Sun en el papel de la aristócrata. La ópera tendrá su premier en México, el sábado 19 y el domingo 20 de octubre, en la Sala Miguel Covarrubias, como parte de las actividades del Festival Vértice, que se llevará a cabo durante el presente mes en distintas sedes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en el Goethe-Institut Mexiko.

“Hace 20 años ya estaba con la idea de hacer una puesta en escena, no tenía claro si un monodrama o un teatro musical”, comparte  Arturo Fuentes, quien, además de compositor, funge como director de escena y video, responsable de la selección del texto y encargado de la dramaturgia del montaje, que, acota, es en homenaje a Fernando del Paso y pensada para la voz de Sarah Maria Sun, sobre quien recae todo el peso de la obra.

Advierte que no se trata de una obra historiográfica sino que es una ópera sobre las sensaciones y las dualidades, una obra psicológica y oscura de amor, olvido, muerte y traición, que invita al público a entrar a la habitación y a la mente de la emperatriz para atestiguar su sufrimiento.

“Sólo el personaje de Carlota es ya un personaje operístico que perfectamente puede traer todos esos sentimientos a la escena. La ópera es la personificación no de la Carlota histórica sino de una multiplicidad de Carlotas dentro de un solo personaje, desde la niña hasta la que está muriendo. Finalmente es la historia de una mujer, un personaje humano que ha sufrido, que tuvo una circunstancia y esa circunstancia la obligó a quedarse encerrada por 60 años. La pregunta de por qué estuvo ahí es lo que motiva el interés del público”, detalla.

Ha creado una atmósfera

La ópera fue escrita en alemán con profundo apego a los textos de Del Paso, aunque para su debut en México se hicieron adaptaciones con algunos cantos en español. Para ello, el compositor hizo distintas relecturas de la obra del escritor fallecido en noviembre del año pasado para identificar, como él dice, los puntos nodales del texto, y llevarlos como tal a la musicalidad.

Música colorista

“La música tendrá mucha presencia. Es una música colorista, yo la defino así. Hay una dualidad entre la historia de Carlota y la parte colorista que me gustó plantear. También tenemos la incorporación de música electrónica para generar esos ambientes. Por ejemplo, cuando se habla del cerro de las Campanas, donde fusilaron a Maximiliano, se escuchan campanas, las cuales terminan incrustándose dentro de la sonoridad del ensamble, o cuando Carlota habla de México, se escuchan flautas prehispánicas. Otro asunto interesante es que como termina el libro de Fernando del Paso es como inicia la ópera, con el viaje de (Charles) Lindbergh (la primera persona en cruzar el Atlántico en un vuelo sin escalas). Se escucha el avión. El público llega y espera escuchar a la soprano cantando un Do altísimo, pero escucha el sonido del pájaro de metal y del propio Lindbergh y se mete a la historia de inmediato”.

Hay un nuevo formato de ópera en el que es viable generar puestas en escena con elementos tecnológicos que ayudan al enriquecimiento de la experiencia musical sin que ésta deje de ser el eje central. “Puedes crear un concepto de iluminación con imágenes, no necesariamente tiene que ser video, pueden ser hologramas, puede ser video en tiempo real, puedes tener música electrónica, músicos en el escenario, actores con bailarines. Todo eso yo lo entiendo como ópera”.

El público mexicano que asista a la Sala Miguel Covarrubias el 19 y 20 de octubre, promete el compositor, “va a ver un objeto operístico muy particular. En la sala estamos haciendo una especie de castillo frío y vacío”.

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