Uno de los temas que en lo personal me llamó más la atención durante las mesas de trabajo que se llevaron a cabo en el tercer foro de la comunicación en Veracruz fue el de la desintermediación de la sociedad, tema ampliamente comentado y analizado por Juan Luis Cebrián, presidente de Grupo Prisa; Jorge Carlos Rendo, presidente de Clarín; Antonio Fernández Galiano, de Unidad Editorial y Leopoldo Gómez, de Noticieros Televisa.

La desintermediación de la sociedad es un fenómeno sumamente interesante que ha permitido que los poderes que anteriormente eran exclusivos de los medios de comunicación -primordialmente de los periódicos- se hayan trasladado de manera casi total a la población.

A decir de Cebrián, los periódicos fueron un medio que surgió para servir a la sociedad de la Revolución Industrial. Pero no sólo eso, los periódicos también fungieron durante muchos años como un pilar muy importante de la democracia. Los periodistas se dividían claramente entre los que estaban en pro del sistema y los que estaban en contra. Era precisamente esta pugna entre ambos grupos la chispa que mantenía vivo un sistema político democrático.

Ahora los medios no tienen esta exclusividad sobre el poder de la información. hoy en día esta información la manejan los mismos ciudadanos y la expresan a través de las redes sociales y los medios digitales. El periodismo era un oficio mediante el cual los que lo ejercían relataban lo que pasaba en la sociedad; actualmente, la sociedad relata lo que está pasando en la sociedad. Es justamente este cambio el que está obligando a los medios a replantear sus modelos de negocios y su papel como agente social.

Estos cambios de fondo en los medios también vienen acompañados de cambios en forma. Lo que anteriormente requería de todo el trasfondo de una investigación periodística, ahora se comunica sin filtros en cápsulas informativas de 140 caracteres y de manera inmediata.

Los resultados de estas transformaciones en los medios ya han tenido repercusiones sociales reales y de proporciones históricas. Tal es el caso de la llamada primavera árabe que culminó con el derrocamiento del régimen dictatorial de Hosni Mubarak en Egipto. Por otra parte, no todo está escrito ni mucho menos claro.

Ahora, así como esta transformación de los medios tiene, indiscutiblemente, virtudes y beneficios para la sociedad, también trae grandes riesgos y amenazas. Una de las más visibles por ahora es la superficialidad de la información que, aunada a la viralidad con la que puede ser propagada, puede causar daños devastadores a las personas y a las sociedades.

Hoy, en cuestión de minutos, la tecnología permite propagar una noticia falsa o perversa sin haber sido cuestionada o investigada. Peor aun, la brevedad del mensaje no da pie ni si quiera para que el lector la analice y saque sus propias deducciones.

Es aquí donde el papel del periodista y de los medios establecidos y acreditados toma más importancia que nunca antes. Ahora los periodistas junto con los medios tienen la responsabilidad y la compleja labor de corroborar, aclarar y respaldar o desmentir información publicada en medios electrónicos para dar una especie de validez a lo que la sociedad publica intempestivamente.

Ahora, creo yo, los periodistas y los medios más que nunca deben asumir un papel ético. Un papel que propague el sentir de la sociedad pero que desmenuce la información de tal forma que la basura y la mentira también sean visibles.

El papel de los medios y los periodistas, al menos en el futuro cercano, es más complicado, vulnerable y claro que nunca.

* Antonio Aja tiene su propio negocio de ?catering y es asesor externo para empresas como Televisa y Selmec Equipos Industriales.