El estudio es exhaustivo. Carlos Lara comparó las propuestas que en materia de cultura han hecho las tres principales fuerzas políticas de México para el periodo presidencial 2006-2012, el legislativo 2009-2012 y la plataforma que para el sexenio 2012-2018 presentaron ante el IFE y los foros de consulta ciudadana que hicieron al respecto (algunas de esas conclusiones no entraron en los documentos dados al IFE pero sí al estudio de Lara).

Más allá de las diferencias e incluso de las afortunadas coincidencias que puedan tener los contendientes (el PAN, la coalición PRI-PVEM y unión de las izquierdas), para el analista cultural hay un logro notable que no puede sino ser benéfico para el país: los tres consideran a la cultura un tema de Estado , digno de una política de Estado. Ya sobre los detalles de cómo sería esa política hay muchas diferencias.

Carlos Lara, integrante del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura, hace una valoración en la que toma en cuenta precisión, diversidad de propuestas y temas abarcados, innovación, estructuración y propuesta estratégica , y en ella la propuesta del PRI lleva ventaja. Pero eso no implica que las demás no deban destacarse.

A nosotros el tema nos parece muy importante, pero ¿qué importancia puede tener para la población en general?

Creo que la importancia se hace notar en las coincidencias que tienen las propuestas: Todos consideran una necesidad introducir elementos de cultura y arte en la educación básica, que la sensibilización llegue a edad temprana.

Es importante también el impulso del turismo cultural, que genera empleos y puede detonar polos de desarrollo en regiones donde, previo estudio, se pueden conjuntar los elementos para generar industrias culturales. En esto están de acuerdo el PRI y PAN; el PRD, por cuestiones ideológicas, se maneja más en el tema de la protección del patrimonio.

Hay otros aspectos que todos están de acuerdo, que es en la difusión pero de manera estratégica y en la descentralización de la gestión cultural, y no sólo de autoridades culturales, sino para que participe la población en general.

En México podemos hablar de muchas culturas, ¿encuentran estas culturas representación en las propuestas?

Sí, bajo el rubro de diversidad cultural. En el caso del PAN está muy constreñida su ideología al respecto, se centra en la familia, con una connotación muy conservadora. Tiene un renglón nomás en el que propone que esas culturas deberían formar pymes culturales.

En el caso del PRI, son la pluriculturalidad y el nacionalismo revolucionario puestos un poquito al día.

El PRD va desde las sociedades de convivencia hasta el tema de los pueblos originarios.

Pero hay aristas, como el tema de los usos y costumbres. Andrés Manuel, aunque le tocaría al Legislativo, dice que hay que ratificar los acuerdos de San Andrés. En torno del tema hay un pacto internacional de los derechos económicos, sociales y culturales que dice que sí a los usos y costumbres pero que no vayan en contra de la dignidad de las personas, ése es un gran avance que aquí ha pasado de noche. Creo que el PRD no es claro en ese sentido, su visión tiene términos electorales.

Creo que los 11 millones de indígenas que hay en el país deben verse reflejados en un programa nacional de cultura. No para diferenciarlos, sino incluirlos en el desarrollo nacional.

Qué tan confiado estás en que el tema cultural sea realmente relevante para los candidatos.

Mucho. Por dos cosas. Una, por las coincidencias que ya te mencioné. Dos, porque en estos dos gobiernos de alternancia, que no de transición, ha habido avances.

Haber reformado, después de años, los artículos 4 y 73, que permiten legislar en materia cultural, es fundamental y se logró por un esfuerzo compartido.

Haber obtenido el presupuesto histórico para la cultura en el 2010 y el 2011 es también resultado de un esfuerzo compartido.

Tener, por impulso de Conaculta, indicadores económicos de cultura, el Atlas, la encuesta nacional de consumo, la de lectura, la ley de monumentos, aunque unos sean esfuerzos menores y otros tengan o no fallas, se hicieron y nos permiten ser más estratégicos en el tema.

Y la Suprema Corte se ha metido a temas culturales, en los casos de Remedios Varo, de María Izquierdo, del peso en taquilla, la constitucionalidad del precio único en los libros.

El PRI había dejado una herencia de un presidencialismo cultural. Ahora, con la inclusión de los tres poderes tenemos la posibilidad de transitar a un republicanismo cultural.

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