El mundo se está replanteando y México quiere estar presente en ese proceso, afirma Enrique Márquez, historiador y politólogo, quien encabeza las acciones culturales en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) del gobierno mexicano, desde la Dirección Ejecutiva de Diplomacia Cultural, al hacer un balance de lo que ha sido este año atípico y crucial de 2020.

“Uno de los aprendizajes que nos ha dejado esta pandemia (Covid-19) es que hay que desaprender; situarnos en esta hora que estamos viviendo implica un desaprendizaje del mundo como lo conocemos y como lo hemos venido construyendo desde la segunda mitad del siglo XX'', dice.

La crisis que vivimos no sólo tiene que ver con el fracaso del modelo neoliberal, viene de mucho más atrás; y es la resultante de la construcción de un planeta tecno-financiero cuyo fracaso la globalización quiso ocultar”. Afirma que “el mundo real quedó confinado en las cavernas”.

“El ocaso del modelo al que asistimos, el que desnudó la pandemia, fue un modelo que no acabó de integrarse porque puso a los seres humanos y a la vida en un segundo plano, y privilegió la ganancia por encima de la felicidad, y en esa ruta abrimos enormes brechas de desigualdad, destruimos el medio ambiente, y la idea de integración cultural global fue un fraude”, asegura Márquez.

El también poeta potosino considera que al arribar al siglo XXI, ante la caída de los sistema políticos y sociales locales, y la entronización de un sistema global, el mundo comenzó a funcionar sin utopías y se impuso un capitalismo voraz fundado en la ganancia y no en el bienestar; promotor de una falsa integración que negó la diversidad y marginó a los diferentes; y soslayó el papel transformador de la cultura.

Para Enrique Márquez, “ese fue el edificio que se sacudió con la pandemia y necesitamos construir un nuevo horizonte, en el que los mexicanos salgamos de nuestra nuez y nos reconozcamos en los otros”.

“A México le toca estar en las causas del mundo”, afirma.

Pese a su formación de historiador, o quizá por ella, dice que las lecciones no van a venir de la historia, sobre todo porque la memoria de los latinoamericanos tiende al trauma y a la patología de todo aquello que no conseguimos. “Tendemos a la memoria traumática y no a la memoria evolutiva”, afirma.

“Hoy la incertidumbre es tan grande, que no alcanzamos a ver el horizonte. Por eso hoy el mundo necesita reinventarse y tiene que hacerlo desde la cultura, pero para eso necesitamos actualizar nuestra noción de cultura, es un instrumento que tenemos que reinventar”, asegura.

A esa tarea, no menor, ha dedicado Enrique Márquez su esfuerzo en  la cancillería mexicana desde el 2019, con la participación del cuerpo diplomático, de las más de 80 representaciones de México en el exterior, y en alianza con la Secretaría de Cultura, se ha trazado el nuevo mapa de la geopolítica cultural en el que México va insertándose, para concretar la nueva diplomacia cultural o, dicho de otro modo, para hacer que las acciones culturales jueguen un papel más relevante en la política exterior mexicana que encabeza el canciller Marcelo Ebrard.

Este nuevo modelo de diplomacia y este nuevo trazo geopolítico, se concreta en la constitución de 28 regiones en los cinco continentes, en las que se han desarrollado reuniones y mesas de trabajo de manera virtual con embajadores, cónsules y agregados culturales en cada una de ellas, para trazar planes de acción particulares a partir de las necesidades y emergencias de cada país y región, dejando atrás la pretensión de una presencia cultural de México estereotipada y centralista, como se hizo en el pasado, me comparte el funcionario.

“Hemos tenido más de 300 horas de conversación que nos han permitido un acercamiento microscópico y mayor a las necesidades culturales de los lugares donde trabajan nuestros diplomáticos”, resume.

Esta nueva conformación ha alcanzado la construcción de una plataforma digital con 130 canales a través de los cuales se comparte contenido cultural muy diverso desde y para las distintas regiones del mundo.

Logros y retos 2020-2021

El liderazgo mexicano en esta materia logró también que este año se creara la Red Iberoamericana de Diplomacia Cultural, que preside México en alianza con Perú, país que ocupa la vicepresidencia. “México está recuperando su papel histórico en América Latina, y está volviendo a mirar al sur, ya que durante veinte años nuestra mirada estuvo puesta en Estados Unidos, porque estábamos consolidando una relación económica, y nos olvidamos de América Latina, y que somos parte de ella”, dice.

Incluso la relación con nuestros connacionales o con las comunidades hispanas en Estados Unidos estuvo subordinada a esa negociación comercial que nos ocupó estas dos décadas del siglo XXI. Ahora es momento de que México recupere y actualice esa relación, refiere Márquez.

Por eso, uno de los proyectos de cultura centrales para 2021 para impulsar el programa cultura-migración será el arranque del Instituto Digital César Chávez para el Español en Norteamérica, en alianza con el Instituto Cervantes, El Colegio de México, la UNAM, El Colegio Nacional y la Secretaría General Iberoamericana, cuyo objetivo es acompañar a las comunidades hispanas en la reivindicación de su idioma y hacerle frente al supremacismo lingüístico, los discursos de odio y de segregación racial, que son uno de los síntomas que se han hecho presentes en este año de pandemia, afirma el coordinador general del proyecto.

Márquez destacó también un programa de integración entre las poblaciones mexicana y afroamericana en Chicago; el proyecto Natur-Kultur (naturaleza y cultura) en Berlín, desde el instituto mexicano en esa ciudad; una nueva ronda de conversaciones en las 28 regiones en que se trazó el nuevo mapa cultural, y la reunión de la Red Iberoamericana de Diplomacia Cultural, programada para enero.

Enrique Márquez aplaudió el logro de la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, de conseguir que la reunión del Mondiacult 2022 (Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales de la UNESCO) se realice en México, justo veinte años después de que la iniciativa surgió por primera vez en el país, en 1982. “Me parece que no podemos soslayar este gran logro de la secretaria Frausto, en un año en el que se han soslayado muchas de las acciones positivas, porque esta es una gran oportunidad para que México actualice su presencia cultural en el mundo, para regresarle a la cultura su papel transformador de la economía, de la política, y su valor en la transición ecológica”.

“La cultura tiene que ser ese motor que nos impulse a esa reinvención del mundo de la que he hablado y que nos ayude a construir nuevos horizontes de bienestar y felicidad para todos”, concluyó Márquez

francisco.deanda@eleconomista.mx

kg