Annette Messeger (Francia, 1943) es una de las más importantes representantes del arte europeo contemporáneo. En 2005 maravilló al mundo con su instalación en la Bienal de Venecia. Casino se llamaba la pieza y ganó el León de Oro de dicho certamen.

Casino recreaba uno de los momentos más espeluznantes y claustrofóbico de la literatura para niños: Pinocho encerrado en el vientre de la ballena. La instalación es de un rojo apagado, como el estómago palpitante de una gigantesca ballena.

Junto a otras 40 obras, Casino puede ser visitada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en la magna exposición que se titula simplemente Annette Messager. Es un recorrido por 30 años de trabajo de Messager quien se define a sí misma como una mentirosa, una mendiga, una truhana .

No sé si hay mentiras en la obra de Messager, lo que sí hay es mucha ficción, que al fin y al cabo es otra manera de mentir. Aunque sus obras son monumentales y contundentes, de esas que solo necesitan una mirada para impresionar a cualquiera, detrás de cada una uno puede notar un trabajo articulado de narración, como en la propia Casino en la muy divertida La guerra de los mundos , en la que dos pelotas playeras flotan en el aire, chocando sin cesar.

Hay narración y también un gran sentido de la diversión en todo el recorrido. También de ternura, de debilidad por los menos favorecidos. No hay que olvidar que Messager es también feminista, en la primera etapa de su carrera (allá por la década de los 70, como se puede apreciar en varias de las obas del recorrido) su militancia feminista llevaba la batuta por encima de la exploración estética.

Pero nunca sus obras resultan aburridas. Siempre hay algo desconcertante, incluso chistoso. En la serie fotográfica Mes trophées (Mis trofeos) usa partes de su cuerpo (sus pies, sus manos) como lienzo y sobre ellos dibuja pequeñas historias, especialmente recuerdos de su infancia.

En todas sus obras usa materiales cotidianos, muchos de ellos infantiles: artículos escolares, juguetes, plastilina, globos y muñecos.

En la celebrada Articulés-desarticulés (Articulados-desarticulados) hace una instalación con puros muñecos de trapo y de peluche para crear una especia de bosque colorido, o una barbarie de infantil, como si un niño hubiera decidido torturar a sus juguetes colgándolos hasta que se rompan.

Así, todo lo que completa el recorrido se debate entre la crueldad y la ternura, entre la risa y la seriedad, la solemnidad no tiene cabida pero sí los temas importantes, adultos : la pobreza, la marginación de las mujeres, el fascismo, el dolor.

Poder captar los dos polos de una cuestión es lo más atractivo de la obra de Messager. No se la pierda.

Antiguo Colegio de San Ildefonso. Justo Sierra 12, Centro.

Martes a domingo, de 10 de la mañana a 5 de la tarde.

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