Mis ghost writers o escritores fantasma (él y ella) están de vacaciones. Así que me adentré a Internet para hacer un copy-paste (copiar y pegar) o plagiarme algún resumen literario del 2012 para este Marcapasos.

Lo primero que encontré, sin embargo, fueron los escándalos de Sealtiel Alatriste y Bryce Echenique sobre algo que clínicamente se puede denominar cleptomanía intelectual, que consiste en ese ejercicio de transcribir párrafos o textos de otros como propios, lo que provocó la renuncia Sealtiel a la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM y al Premio Xavier Villaurrutia, y los improperios que Bryce lanzó contra sus críticos a la hora de obtener y recibir en casa el Premio FIL de Literatura a Lenguas Romances.

Debo decir que del caso Alatriste no escribí en su momento porque, ay de mí, me gustaban sus artículos periodísticos, fueran de él o de alguien más; no así su trabajo literario que no he leído. Y en lo que respecta a Echenique, ya di mi punto de vista en estas páginas y no quiero autoplagiarme.

Lo que sí se me antoja contar, luego de percatarme que los resúmenes literarios de Internet no dan para un Marcapasos, es la conspiración -falsa o verdadera, no importa, pues ya forma parte de las leyendas urbanas o culturales de México- que llevó a cabo Consuelo Sáizar, expresidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), contra Sealtiel Alatriste, supuesto gallo de Enrique Peña Nieto, vía Elba Esther Gordillo, para convertirse en el Presidente del Conaculta en lo que se profetizaba como el regreso del PRI a Los Pinos.

Dicen las malas lenguas que Consuelo se quería mantener en el cargo del Conaculta durante el actual sexenio. Para ello la respaldaba su trabajo y las pocas luces en cuestiones culturales del entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República. Pero, en ese mundo de alianzas y simulaciones que es la política nacional, tenía frente a sí a un soldado de muchos años de Elba Esther Gordillo, secretaria perpetua del SNTE que, en su inmensa avaricia de poder y dinero, haría lo posible para que uno de sus incondicionales, Sealtiel Alatriste, le quitara la titularidad a Sáizar.

Y es aquí en donde se planea una conspiración que, de ser cierta, posee la magia de una obra de arte: a vísperas de la elección del premio Xavier Villaurrutia, de Escritores para Escritores, en su edición 2011, Stasia de la Garza, Coordinadora Nacional de Literatura, nombra a Ernesto de la Peña (qepd), Ignacio Solares y Silvia Molina -los tres, cercanos a Sealtiel- como un jurado a modo para que, sin línea del instituto convocante (Bellas Artes Literatura), votara por Alatriste como el ganador de tal certamen, ya que el aún poderoso Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM había publicado dos libros durante ese año: Ensayo sobre la ilusión y Geografía de la ilusión.

El jurado, no obstante, dividió el premio entre Sealtiel y Felipe Garrido, que acababa de publicar Conjuros, un libro de cuento corto de magnífica factura. Pero, aun así, la aparente conspiración daba un gran paso, pues ponía a Alatriste bajo los reflectores, situación que en enero del 2012 utilizó Gabriel Zaid escritor muy allegado a Stasia de la Garza para, en su blog de Letras Libres, tirar el primer zarpazo contra los jurados del certamen y el propio Sealtiel Alatriste.

Inmediatamente después, también en Letras Libres, Guillermo Sheridan resucita unas añejas acusaciones de plagio de Alatriste, algunos periódicos retoman la querella y en las redes sociales se vuelve un tema de alto impacto. Al final Sealtiel tiene que renunciar -o lo renuncian- al premio Villaurrutia, a su cargo en la UNAM y a sus aspiraciones políticas en el gabinete de Peña Nieto. De ser cierta tal conspiración, entonces ¿por qué Consuelo Sáizar no mantuvo su cargo en el Conaculta? Porque, dicen otra vez las malas lenguas, la entonces candidata del PAN a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, la quema durante el debate organizado por los muchachos del 132, nombrándola -sin haber hablado con ella, confiesa- como parte de su equipo en el remoto caso de ganar las elecciones del 2012.

Así los sucesos -o hechos imaginarios-: Consuelo Sáizar se va a tomar un año de vacaciones, Sealtiel Alatriste vuelve a la vida pública en febrero o marzo del 2013 con un programa de televisión en Televisa, mientras que Rafael Tovar y de Teresa, que fue nombrado por Salinas como Presidente del Conaculta y ratificado por Zedillo, regresa a dicho cargo 12 años más sabio o más viejo, según se quiera leer.