Recientemente, el español Andrés Moya Simarro fue distinguido con el Premio México de Ciencia y Tecnología 2015 anunciado por el Conacyt y el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República.

En este reconocimiento no participan científicos mexicanos, pues trata de estimular el vínculo entre las comunidades científicas de distintos países y se concede anualmente a un investigador cuya obra científica sea de gran impacto internacional y que haya formado una escuela o recursos humanos.

El doctor Moya es considerado como el biólogo evolutivo español más relevante de su generación, sus contribuciones científicas incluyen el estudio de la evolución experimental de virus, así como la genómica y metagenómica de bacterias y comunidades microbianas.

El actual director científico del Centro Superior de Investigación en Salud Pública del Gobierno Valenciano platicó con esta publicación para conocer más de cerca de este científico que ha dado pautas en el conocimiento de la evolución de la vida .

El investigador

¿Qué significa para usted este premio que lo reconoce fuera de su país?

Se trata, probablemente, del mayor galardón que se puede recibir en la comunidad latinoamericana. Es muy notorio que México lo promueva y fomente la investigación científica entre países a los que nos unen fuertes lazos históricos, culturales y de concepción de la vida.

¿Cómo podría explicar la relevancia de su investigación, la cual hoy le otorga este reconocimiento?

Una teoría de la célula es una teoría sobre la vida y, eventualmente, sobre la capacidad de sintetizarla. La biología sintética no representa ya una metáfora atractiva de la biología: es una realidad en desarrollo.

¿Cuáles son las expectativas a futuro sobre el tema?

Dos, fundamentalmente. Por un lado, dar con una teoría explicativa de la evolución de la vida, teoría que incorpora la propia teoría de la evolución, así como una teoría integral de la unidad fundamental de la vida: la célula. Por otro lado, creo que va a ser importante disponer de una teoría explicativa del papel que los microorganismos han jugado y que juega la evolución de los eucariotas.

La concepción de la ciencia, hoy en día, ¿funciona?

A la ciencia hay que refundarla en buena medida, o hay que adoptar una concepción de refundación cuando se la practica. Es decir, regresarla a sus orígenes, cuando apenas daba los primeros pasos y se separaba de su madre: la filosofía.

El elemento fundamental, sustancial, que subyace a la ciencia es el hallazgo o el descubrimiento, la capacidad de explicar racional y empíricamente un determinado fenómeno.

Las aplicaciones o derivaciones tecnológicas vienen tarde o temprano y se sustancian en forma de patentes o cualquier otro procedimiento que ponga en valor social y económico el descubrimiento. Forma parte de la sociología de la ciencia, pero no exactamente de la ciencia en su esencia.

¿Cuál es el papel de un investigador en la sociedad?

No puedo imaginar una sociedad sin ciencia. Es más, de mano de la ciencia es como podemos encarar el futuro de la especie con cierto optimismo. El bienestar humano, en toda su dimensión, va de la mano de una consideración global sobre el propio planeta. Y para ello necesitamos ciencia, mucha más ciencia.

Conozcamos a Andrés

Soy un cuestionador, a lo Sócrates, y un creador, en el buen entendimiento de que la creatividad debiera ser la norma para los individuos de nuestra especie , así se define Andrés.

¿Cómo fue la infancia y la juventud de este joven inquieto?

Pues no puedo decir que fuera sencilla, porque procedo de una familia de emigrantes que, pocos años después de la guerra civil española, tuvieron que emigrar a zonas de España donde se podría tener mayores probabilidades de vivir sin apuros económicos. No procedo de una familia instruida y yo mismo no acabo de entender cómo es posible que haya podido sortear tantas dificultades para llegar a dedicarme a la ciencia y al pensamiento.

A los ojos de la mayoría de la gente, ser un investigador requiere de ser sobresaliente y con dotes específicos, ¿estás de acuerdo con eso?

Yo no tuve un ambiente de niño y joven donde instruirme. Lloraba por tener un libro (no es una metáfora), porque en mi casa ni había libros ni dinero para comprarlos. La inteligencia es fundamental en ciencia, pero la voluntad es la madre de todas las cualidades.

¿Tendrías alguna anécdota buena y otra mala sobre tú carrera?

Una realmente buena: cuando propuse llevar a cabo la secuenciación del genoma en España, el primero que se llevó a cabo íntegramente en mi país. Partí de cero, pero conté con el apoyo de colegas e instituciones que encontraron visionaria mi propuesta y apostaron por ella y por mí.

Una no tan grata: el esfuerzo titánico que supuso sacar el proyecto adelante, con años de por medio sin ningún resultado y habiendo invertido muchos recursos humanos y económicos. Me costó una enfermedad, pero el esfuerzo mereció la pena: dimos un paso de gigante a nivel internacional y nos situamos en la geografía de las grandes instituciones de investigación.

¿Cómo convencer a más jóvenes de acercarse a la ciencia?

En realidad, la ciencia, bien entendida, en nada se diferencia de la actividad de creación de un artista o de un pensador. Sólo que requiere de método previo y asimilación de la historia precedente. Pasión y emoción por lo desconocido, por lo nuevo o por lo ya conocido, pero reinventado o reinterpretado de forma radicalmente nueva.

Y la familia, ¿qué papel juega para Andrés?

Se me ocurre describirla como un bálsamo. De facto, mi esposa es una maravillosa mujer que, como yo, se ha dedicado con toda su pasión a la ciencia. Y nuestros maravillosos hijos han hecho de sus vidas proyectos de creatividad permanente. Reunirnos es como catapultarnos a un estado de emoción compartida por todo. ?Y por todos, pues siempre pensamos que frente al cainismo de la especie, siempre podremos aspirar a tener una Novena Sinfonía de Beethoven.