Por segundo año consecutivo, la marcha por la ciencia logró registrar 230 ciudades alrededor del mundo y alzar la voz. Las movilizaciones fueron desde Washington, D.C. principal sede, hasta Corea, España, Reino Unido, Nigeria, Panamá México, entre otros.

A la sede principal encabezada por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés), llegaron cientos de personas con la finalidad de presionar a los políticos de todo el mundo para que elaboren políticas con base en las investigaciones demostradas.

Durante la mañana del 14 de abril una especie de feria del conocimiento se dio en la explanada del emblemático National Mall, durante toda la mañana, diversas ponencias y mesas redondas encendían el ánimo de los manifestantes, posteriormente alzaron sus pancartas: “Es necesario defender a la ciencia”, “La ciencia le dice la verdad al poder”, “La ciencia sirve al sentido común", entre otras, así caminaron por varias calles, pasaron frente a los edificios de la Agencia de Protección Ambiental y el Capitolio.

Recordemos que la Marcha por la Ciencia tiene su origen en abril de 2017, en respuesta a los recortes que el presidente Donald Trump anunció para la ciencia e investigación, además del retiro de Estados Unidos del acuerdo de Paris contra el cambio climático.

Con la segunda edición de la llamada Marcha por la Ciencia, los defensores de la iniciativa pretenden mantener el centro de atención en el papel fundamental que desempeña la ciencia en la vida cotidiana y alentar a los líderes gubernamentales a hacerla parte de sus plataformas. Aun así, la convocatoria fue mucho menor a la del año pasado, tal como ocurrió en nuestro país.

¿Cómo los apoyamos si no los conocemos?

Una gran manta azul con la insignia, Marcha por la Ciencia, sin ciencia no hay futuro y distintos logos de instituciones, encabezaban el pequeño contingente que este año se dio cita en al Ángel de la Independencia, para marchar hasta el Zócalo.

Alrededor de las 16:15 horas, la peculiar marcha comenzó a avanzar, en ella se podían ver a los Investigadores de varias instituciones de salud, integradas por la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (AMIINSHAE), quienes fueron los principales organizadores de la marcha, seguidos por jóvenes principalmente de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana, además de un Spiderman, un par de dinosaurios, caminaban como parte del contingente.

Las consignas y pancartas, nunca antes vistas en las calles se volvieron a manifestar: “La ciencia sí importa, más posgrados menos diputados”, “No tenemos pa´ciencia”, “Sin investigación no hay nación”, “Sin ciencia no hay riqueza”.

También los estados de Querétaro, Guanajuato, Morelos, Michoacán, Chiapas, Quintana Roo y San Luis Potosí se unieron a las movilizaciones.

Sin una consigna política, las demandas siguen siendo las mismas y sin un progreso claro. Un mayor presupuesto para la ciencia, educación, desarrollo tecnológico y la innovación, diseño de políticas públicas tomando en cuenta a la ciencia y reconocer las evidencias que proporciona la ciencia en temas como el cambio climático.

Otra demanda y reclamo fue que hasta ahora ningún candidatos a la Presidencia de la República ha dado a conocer cuál sería su política o cuáles serían sus propuestas respecto al CTI si llegasen a ocupar el cargo, por lo que se solicitó hacer público su plan.

Este centenar de personas que se dieron cita se unieron para pedir mayor visibilización de la ciencia y mayor apoyo de la sociedad civil para que la ciencia pueda ser una actividad incluyente y plural.

Los participantes con pancartas en mano invitaban a los transeúntes a informarse y apoyar a la investigación científica, el desarrollo tecnológico, la innovación, la educación y la cultura, sin embargo Rocío, desde la banqueta dijo: “¿Cómo los apoyamos si no los conocemos?”

Esto probablemente hable todavía de una gran barrera entre la vida científica y la ciudadanía, toca a las autoridades eliminar el propio muro invisible que divide a este país en ese sentido. Así un día, de manera espontánea, esta marcha será una de las más grandes en el país, ese día todos probablemente habremos entendido que la ciencia nos toca a todos y debería ser causa de todos.

nelly.toche@eleconomista.mx