La Antártida es una tierra de aventuras donde los turistas se adentran en rincones cada vez más remotos y vírgenes amenazados por el cambio climático. En la Antártida el turismo es la única actividad comercial permitida, aparte de la pesca; no se ve ni un solo pedazo de basura, pero los microplásticos están en todas partes, arrastrados por las corrientes oceánicas.