La Iniciativa Privada podría invertir entre 30,000 y 36,000 millones de pesos al año en innovación y desarrollo tecnológico, si se aplica un paquete efectivo de estímulos fiscales para nuevos centros de investigación, ampliación de infraestructura, incorporación de doctores y maestros de ramas científicas y de ingenierías a las empresas, así como de creación de negocios de alta tecnología.

De esta forma, en México se podría alcanzar la inversión nacional del 1% del PIB anual antes del 2018, como se plantea en la ley de Ciencia y Tecnología, estimó Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Si armamos una sinergia eficaz y oportuna de la ‘triple hélice’ de la innovación y el desarrollo tecnológico: academia, empresas y gobierno , se podría lograr el objetivo antes de lo previsto.

El líder empresarial mencionó que se requiere de incentivos para que el sector productivo se involucre más en muchos proyectos; pide reincorporar a la política pública un sistema competitivo de estímulos, asimilando las mejores prácticas internacionales. Otros países están incentivando su desarrollo tecnológico a pasos acelerados, mientras que México se sigue atrasando, sin un mecanismo efectivo y validado para corregir la tendencia.

La situación exige acelerar el paso, destacó Gutiérrez Candiani.

Agregó que el rezago de México en investigación, innovación y desarrollo es enorme, que representa uno de los puntos débiles y vulnerables en el balance de competitividad.

El CCE planteó conjugar estrategias de financiamiento, así como fomentar que las organizaciones empresariales desarrollen redes de innovación y adopten las mejores prácticas tecnológicas.

Queremos reforzar la infraestructura científica y tecnológica nacional , afirmó el presidente del CCE.

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