El cáncer es el causante de más de 8 millones de muertes en el mundo cada año, y aproximadamente 98% de las muertes por cánceres no detectados se debe a la metástasis (proceso de propagación de un foco canceroso a un órgano distinto de aquél en que se inició), es por ello que entender por qué un tumor genera metástasis en unos órganos y no en otros es una de las mayores aspiraciones de la oncología.

En días pasados se ha dado a conocer a través de la revista Nature uno de los hallazgos más importantes desde hace más de un siglo sobre esta incógnita. Más de 50 científicos de siete países, encabezados por el bioquímico Héctor Peinado, jefe del Grupo de Microambiente y Metástasis del CNIO, han encontrado indicios de que los tumores emiten millones de vesículas cargadas con una representación de sus proteínas y su contenido genético, llamadas exosomas; éstas viajan a manera de mensajeros y se ocupan de que los órganos de destino estén preparados con la respuesta molecular necesaria (inflamación y vascularización) para acoger las células tumorales y puedan proliferar.

Además, estos destacamentos denominados exosomas llevan una especie de código postal , en realidad unas proteínas en su membrana, que los dirigen a un órgano concreto.

Este mecanismo que postulamos era hasta ahora desconocido en la formación de nichos metastásicos , explicó Peinado; el trabajo actual corrobora su existencia, porque confirma que los exosomas tienen un papel crucial en la formación de las metástasis.

Detener ese camino podría? salvar millones de vidas

Para investigar la hipótesis los autores escogieron varias líneas celulares procedentes de una decena de tumores distintos, y de los que se sabe que algunos metastatizan a órganos concretos (pulmón, hígado, cerebro o hueso). Analizaron las proteínas de sus exosomas (casi un millar de proteínas) en busca de las que podrían cumplir esa función de código postal.

Pusieron el foco en una familia de proteínas llamadas integrinas, porque están en la membrana de los exosomas, donde teóricamente debería estar una etiqueta de destino. Y fue una buena estrategia. De entre un millar de proteínas encontraron que, efectivamente, hay combinaciones específicas de integrinas asociadas con metástasis en pulmón, y con metástasis en hígado.

Hemos determinado que existe una combinación de integrinas en los exosomas tumorales que predispone la formación de nichos metastásicos en órganos concretos, específicamente en pulmón e hígado , explicó el investigador.

Además, hemos abierto el camino a posibles nuevas terapias , dijo.

Para confirmar sus observaciones en células tumorales humanas, los autores del estudio han borrado ese código postal de los mensajeros tumorales en ratones, logrando una reducción de 80% de las metástasis, según lo dicho por el científico.

Si se engaña a un tumor cambiándole el código de destino, colonizará el órgano que se le indique, (esto se ha probado con células tumorales que normalmente irían al hueso, y que tras la intervención de los investigadores se dirigen al pulmón), así se apoya la teoría de que el sustrato es igual de importante que la semilla en el proceso metastásico.

Un futuro cauteloso ?pero prometedor

Estos resultados suponen la identificación de posibles tratamientos farmacológicos, hemos definido un nuevo mecanismo de metástasis a órganos concretos que implica a integrinas y proteínas S100, que podrían ser usadas como nuevas dianas antimetastásicas , explicó el investigador.

El equipo, que incluye a científicos de la Universidad Médica Weill Cornell y del Centro Memorial Sloan Kettering de Nueva York, ha trabajado con líneas celulares tumorales humanas y de ratón, además de modelos preclínicos murinos y con plasma de pacientes con cáncer.

Sin embargo, estos resultados generan una lista de tareas inmediatas para los investigadores, desde ampliar los estudios con pacientes para tratar de afinar el poder predictivo de las integrinas (con tecnologías específicas de análisis que aún deben ser desarrolladas) hasta identificar otros códigos postales que determinen la metástasis a cerebro o hueso.

Además, los estudios mayoritariamente se han hecho en ratones mediante una modificación genética, algo más complicado de lograr en humanos. En personas no es tan trivial porque estas proteínas tienen otras funciones. Las células de la médula ósea utilizan estas integrinas para moverse por el cuerpo y bloquearlas podría tener efectos colaterales, como una hemorragia , admite el bioquímico español, pero el grupo de la Universidad Médica Weill Cornell trabaja ya con la industria farmacéutica para encontrar fármacos que bloqueen el código postal sólo en las células tumorales.

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