La buena noticia es que hay cada vez más dinero invertido por parte de la Iniciativa Privada en proyectos tecnológicos relacionados con la educación. La mala es que no sucede en México sino en Estados Unidos. Vale la pena contar la buena noticia, a ver si nos sirve de ejemplo.

Según el periódico The Chronicle of Higher Education, en una nota de Nick DeSantis, las inversiones en compañías tecnológicas dedicadas a la educación superior se han triplicado en la última década, pasando de 146 millones de dólares en el 2002 a 429 millones de dólares en el 2011, según cifras de la National Venture Capital Association (Asociación Nacional de Capital de Riesgo).

De hecho, el cambio real tuvo lugar en el 2009, cuando la inversión de riesgo aumentó en 150 millones de dólares con respecto al 2008.

Compañías como Knewton, Udacity, Udemy y UniversityNow están creando programas para revolucionar la educación en línea. Hay grupos virtuales de aprendizaje, e-books de texto, guías para los que empiezan su educación en línea y muchas otras ideas.

A diferencia de lo que sucedió en los 90, cuando la creencia de que cualquier cosa en línea iba a funcionar, que llevó a la famosa quiebra de las punto com , en esta ocasión los inversionistas están apostando por planes que suenan atractivos y que están sustentados en planes de negocio y, qué duda cabe, mejores herramientas. Esto por no mencionar el aumento en las universidades de usuarios conectados, mayores velocidades de conexión y mayor confianza a guardar programas en la nube.

Las promesas ahora pueden ser muy similares a las que se hacían hace 10 años –dice Rob Go, socio de NextView Ventures, a The Chronicle-. Pero llevarlas a cabo entonces era mucho más difícil .

MUCHO TALENTO, POCA RAPIDEZ

Por su parte, Michael Moe, de la firma de inversión y asesoría GSV Asset Management, comenta que la cantidad de talento que ha sido atraído al mundo de las tecnologías de la educación es enfermizo . Cabría añadir que buena parte de ese talento es muy joven, pues saliendo de la universidad buena parte de los estudiantes tiene sobre todo ideas de tecnologías para mejorar la experiencia que acaban de vivir.

José Ferreira, fundador de Knewton, sabe que las instituciones educativas tienen bastante escepticismo ante los emprendedores que buscan ganancias. Esto ha generado que muchos de los esfuerzos anteriores se hayan saltado las trabas burocráticas de las universidades ofreciendo educación informal o clases de idiomas directamente a los consumidores.

Ferreira afirma que esos esfuerzo paralelos rara vez llegan a ser lo suficiente grandes como para atraer inversiones importantes o anunciantes. Tienen que pensar en grande , dice.

Pero también, como indica Michael Staton de Inigral, las universidades tardan demasiado tiempo en tomar decisiones.