Cuando creas una obra de arte o un emprendimiento cultural, ¿en qué se piensa primero, en el producto o en su potencial de mercado? Por lo regular, el emprendedor cultural o artista creerá que lo fundamental es la obra porque su valor es intangible, pero, muy probablemente, por eso más de 90% de los emprendimientos culturales en México se vienen a bajo al cabo de un par de años.

Frente a esta realidad, un grupo de asesores de proyectos culturales fundaron la incubadora InCultura, la cual sustenta su ejercicio a partir de un novedoso, específico e ingenioso modelo de negocio, que se basa en la gestión de la calidad: cómo idear, procesar -hacer viable-, articular –bajo una red de cooperación entre otras empresas- e innovar, esto es, generar un impacto transformador, en un emprendimiento cultural.

En entrevista con El Economista, Carlos Acosta, presidente de Reinventa. Incubadora de Ideas A.C., menciona: Lo primero es el análisis de la idea: ¿cómo inicias tu proceso creativo? A los creadores se les ocurre una pieza y creen que el mercado tiene que adaptarse a esa pieza. Y no. En nuestro método comenzamos porque el creador analice y verifique cuál va a ser su mercado y su sistema de comercialización y, a partir de ahí, adapte su idea, que la diseñe orientada a un posible canal de distribución y comercio .

Uno de los brazos de esta A.C. es InCultura. Incubadora de Emprendimientos Culturales, que bajo la coordinación de Isaac Reyes ha devenido en un modelo de planeación que contempla los acuerdos tanto de la Agenda 21 de la Cultura, establecidos por la Unesco, como del modelo EFQM 2010 para gestionar la calidad, y que se especializa en el campo audiovisual (cine, audio y televisión). Su modelo de incubadora busca otorgar una serie de herramientas para una inserción responsable en el entorno económico.

La ciudad de México firmó el año pasado la Agenda 21 de la Cultura, que es una agenda internacional para el desarrollo de los derechos culturales, y nosotros utilizamos esta agenda como herramienta de apoyo para el emprendedor en materia de cultura, donde se fundamentan los derechos y deberes de los ciudadanos y la responsabilidad de los gobiernos para promover el desarrollo cultural.

En cultura, las políticas han sido de corte paternalista, quienes no quepan en esa pirámide suelen quedar indefensos. Por eso la cultura tiene que generar sus propios recursos para poder sostenerse y ser productiva , afirma Acosta.

EL SISTEMA NO FUNCIONA

El asunto más importante es que muchos de los emprendedores no tienen acceso a apoyos y recursos que sí requieren, a veces, fondeos fuertes, porque su periodo para sostenerse es de un año a dos. Y de aquí a que el fondeo se da, pues ya se complicó la cosa, además de que hoy recibes un fondeo o un crédito e inmediatamente al mes siguiente tienes que comenzar a pagar una deuda que todavía no puedes. Eso implica que el sistema no está bien diseñado. De alguna manera, en materia de creatividad, el retorno de la inversión lleva un plazo más largo todavía, porque este proceso implica preproducción, producción y posproducción y hasta el final viene la distribución. Obviamente alguien que produce estos materiales no va a poder retornar los créditos al siguiente mes, sino hasta que comercializa su producto. Y eso es de lo más preocupante, porque los bancos no te perdonan nunca , agregó.

El modelo de negocio está calientito, recién salidito del horno; el plan es ponerlo a prueba durante dos años para comprobar su funcionamiento; sin embargo, este trabajo ha significado un largo proceso de investigación más un estricto trabajo de síntesis.

Todo surgió hace tres años cuando un grupo de jóvenes crearon Reinventa, durante ese periodo la constituyeron como A.C. y comenzaron a diseñar algunos proyectos, cuyos financiamientos a partir de las convocatorias públicas cayeron muy a cuenta gotas:

Durante el primer año recibimos 95% de frustración, porque encontramos que los esquemas de gobierno son sumamente rígidos y no se adaptan a las necesidades del mercado cultural y a las propuestas que están emergiendo. En primer lugar, los promotores culturales o los creadores no cuentan con las herramientas de diseño administrativo para desarrollar un proyecto que cubra todas las bases de las convocatorias; y en segundo lugar, hay propuestas que son sumamente alternativas y los parámetros de evaluación no les permiten conseguir el apoyo. Además, cada una de las instancias maneja una metodología propia, entonces, falta también una homologación, porque si diseñas un proyecto tienes que adaptarlo a los requerimientos de Conaculta, Sedesol, Bellas Artes, etc.

Y eso lo hace más complejo porque cada creador, de un solo proyecto tiene que definir cuatro, cinco o 10 versiones , indicó Acosta.

Los próximos 11, 12 y 13 de julio InCultura invita al Congreso El Continuo Creativo de la Industria Audiovisual en México, cuyo objetivo es facilitar la identificación de estrategias de cooperación cultural y económica en la industria mencionada.

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