En julio del 2012, se eligió por votación a Gabriela Dutrénit como la nueva coordinadora general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C. Por primera vez, este órgano autónomo de consulta es encabezado por un experto egresado de las ciencias sociales; también por primera vez, una mujer asume esta distinción. En entrevista con El Economista, la Dra. Dutrénit habla de por qué la innovación es fundamental para elevar la competitividad y cuáles son las estrategias que el FCCyT promueve.

¿Qué se necesita para elevar la competitividad y acelerar el crecimiento económico?

En la medida en que las impresas innovan se posicionan mejor en sus mercados, y en la medida en que se posicionan mejor en los mercados, van a ser más competitivas. Al aumentar su competitividad, también lo hacen sus ingresos lo que les permite generar empleos y pagar mejores salarios. Además, dependiendo del tipo de actividad, sector al cual pertenecen, y a la naturaleza del proceso de innovación que realizan (sobre todo con innovaciones basadas en nuevo conocimiento), las empresas requerirán más maestros y doctores. Sin embargo, para tener impacto en la economía del país se requiere que sean muchas las empresas innovadoras.

Un gran problema en el país es la falta de empleo para la gente más calificada, aquella que estudia posgrados y que por falta de oportunidades se queda en otros países.

Hay un cambio en la rentabilidad de la empresa en la medida en que contratas maestros y doctores, pero es un tema que depende del sector de actividad.

Con el documento Hacia una Agenda Nacional en Ciencia, Tecnología e Innovación que se presentó al presidente electo Enrique Peña Nieto, en septiembre de 2012, se proponen una serie de medidas generales para fortalecer la vinculación y consolidar el compromiso social de la ciencia, tecnología e innovación (CTI) . Desde la perspectiva del Foro, ¿qué es lo que se propone?

Los estímulos fiscales a la investigación y desarrollo tecnológico son fundamentales. Pero no se puede hablar de sólo un tipo de estímulo. Hay que pensar en un modelo, un programa que incluya una diversidad de estímulos. En nuestra propuesta uno de los estímulos es para atraer centros técnicos. Con ello, se busca promover que las empresas trasnacionales no sólo hagan la parte de manufactura o ensamble, sino que también se vayan para atrás en el proceso y hagan sus actividades de desarrollo tecnológico en México.

Otro tipo de incentivo es para equipar centros técnicos o laboratorios de investigación y desarrollo (I&D) ya existentes. También se requieren incentivos para programas de apoyo a proyectos de I&D, tratando de estimular a las empresas para que vayan incrementando su gasto en este rubro. Hay otro incentivo para contratar maestros y doctores. En ese caso la propuesta es un supraestímulo, esto es, por cada peso que pone la empresa que pueda deducir dos. También incluimos estímulos para apoyar la creación de nuevas empresas de base tecnológica, empresas que salgan con ideas que emergen de los centros públicos de investigación y que sean como tipo spin-off, esto es, que salgan de empresas existentes.

Una segunda propuesta es incorporar un criterio de responsabilidad social como base de los proyectos de vinculación

La responsabilidad social de las empresas se ha convertido en un tema importante de discusión, las empresas tienen que ser responsables de las afectaciones al medio ambiente, con las comunidades donde las empresas están instaladas, etcétera.

¿Y qué hay con el rendimiento de cuentas? La mitad del financiamiento proviene de recursos públicos. Es obligación de quienes reciben estos financiamientos responder a la sociedad.

No tenemos una política. Al recibir fondos públicos tendrías que ser transparente, aún cuando hay información que es difícil de dar por la cuestión de competencia, pero no toda la información que un investigador o un periodista necesita tiene que ver con el secreto industrial. A mi me pasó, en una investigación tipo encuesta a empresas que habían sido beneficiarias de estímulos fiscales, aunque las preguntas eran genéricas, muchas no contestaron. Si esas empresas no son transparente no se les debe dar más recursos, deben quedar en la lista negra. Pero para ello hay que tenerlo en la agenda.

Cambiando de tema. En el caso de Chile, que encabezó el año pasado el ranking de innovación en AL, se han identificado algunos problemas para la innovación como la insuficiencia de fondos privados…

Es importante diferenciar estímulos fiscales a la I&D tecnológico: incentivos para empresas grandes o empresas pequeñas consolidadas y otro tipo para las start-ups que necesitan más apoyo. Una política diferenciada por tipo de empresa. Por ejemplo, el programa de estímulos a la innovación es mucho más apropiado para las pequeñas y medianas empresas que los estímulos fiscales. Tu tienes que ir diferenciando porque si a todos los medimos igual y a todos les aplicamos la misma política pues el resultado no es muy bueno.

Una economía dominada por pocos grupos…

[En México ocurre] en algunos sectores como telecomunicaciones

Burocracia…

Hay mucha

Y en el caso particular de México habría que añadir también la inseguridad…

No cabe la menor duda, más allá de todo genera incertidumbre.

Para afrontar el reto en la innovación en Europa se han realizado proyectos regionales. Recientemente se anunció un proyecto de este tipo con un fondo de 2,000 millones de euros para elaborar un mapa del cerebro humano y explorar los usos del grafeno. ¿Qué pasa con AL? No escuchamos hablar de nada parecido.

En realidad México se encuentra en dos regiones. Por un lado, AL y el Caribe y por el otro Norteamérica por el TLC. México tendría que interactuar más con las dos regiones en el ámbito del CTI. En CTI no interactúa con ninguna de las dos. Se está tratando de avanzar en esa dirección con la creación de una Secretaría de Ciencia y Tecnología de AL y el Caribe.

Hablemos ahora de usted. Se rompió el esquema, llegó una economista al Foro. ¿Cómo se ve diferente usted de sus antecesores que provenían de áreas científicas y tecnológicas?

La economía forma parte de las ciencias sociales, y desde las ciencias sociales, estoy trabajando algunos temas que habían sido menos tratados como el impacto de la CTI en el desarrollo económico y social. Queremos que haya más competitividad pero en última instancia está el tema del bienestar social. Estoy todo el tiempo poniendo énfasis en eso. El tema de cómo contribuir a un desarrollo inclusivo tiene que ser otra de las líneas, porque al final lo que queremos es ese bienestar social.

Finalmente, ¿cuáles son los retos para su gestión?

Uno es el apoyo al fortalecimiento de las capacidades de CTI en las entidades federativas, incluyendo capacidades de diseño de políticas de CTI a nivel regional.

El otro tema tiene que ver con la innovación. Cómo fomentamos más la innovación incluyendo estas dimensiones que tienen que ver con innovación inclusiva, no sólo innovación para la competitividad sino también la innovación para generar productos que satisfagan necesidades sociales.

Finalmente, el tema a largo plazo es cómo logramos identificar objetivos nacionales estratégicos y sectores estratégicos. Creo que ya es tiempo de ir hacia una priorización. Hemos tenido muchas dificultades para priorizar. Todos los actores hablan de prioridades y de sectores estratégicos pero nadie le entra a cuáles son. Uno de los documentos que se hicieron ahora tiene que ver con eso, con una metodología para identificar estos objetivos nacionales estratégicos.