2015 ha sido un año difícil para mujeres y hombres en México: la desigualdad sigue marcando la vida de la mitad de la población y las relaciones sociales; la violencia no cesa, ni cede el discurso que tiende más a negar la realidad que a explicarla y enfrentarla. El balance no es esperanzador. Sin embargo, reconocer a la vez inercias y avances, así sean pocos, nos permite pensar en lo que ha cambiado y en lo que falta cambiar. A modo de mínima síntesis, reparemos brevemente en tres asuntos de interés público en que cristalizan algunos claroscuros de las relaciones de género.

Inercias. Si en el mundo la violencia contra las mujeres ha adoptado este año niveles de crueldad inusitada, en México persiste la violencia machista, una de cuyas máximas expresiones es el feminicidio, el asesinato con crueldad de una mujer por el hecho de ser mujer. Para ilustrar la gravedad del problema baste indicar que en Guanajuato , con poco más de 5 millones de habitantes, han sido asesinadas este año 87 mujeres, más que en el 2014. Si recordamos que en España, con casi 48 millones de habitantes, 94 feminicidios causan indignación general, es evidente que, además de violencia impune, en nuestro país enfrentamos una terrible normalización de ésta, en particular cuando afecta a mujeres y niñas. Desde esta perspectiva, el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el sentido que todo asesinato de mujer debe investigarse como feminicidio, emitido en marzo a raíz del caso de Mariana Lima Buendía en el Estado de México, donde se hizo pasar un asesinato por suicidio, constituye un pronunciamiento histórico a favor de la justicia y contra la impunidad. Su alcance dependerá del cumplimiento que le den las autoridades judiciales en todo el país.

Claroscuros. En año de elecciones, la representatividad del Congreso ocupó un buen espacio del debate público. La lucha por la paridad logró avances significativos pese a la resistencia, todavía, de los partidos que no acaban de reconocer el lugar que las mujeres se han ganado en la política. Pese a la violencia política de género que se manifestó en acoso, amenazas, falta de apoyo y riesgo a la seguridad de no pocas candidatas, hoy el Congreso cuenta con 42.3% de diputadas, lo cual es sin duda un avance para las mexicanas. Que sea un avance para el feminismo o para las causas de las mujeres dependerá de la capacidad de nuestras representantes de pensar y actuar con perspectiva de género y responsabilidad social. De la ciudadanía depende ahora que la paridad se amplíe a los poderes ejecutivo y judicial: dos ministras y tres secretarias de Estado son apenas una presencia simbólica en territorios bien acotados.

Avances. Aunque provoca fuertes resistencias entre funcionarios y ciudadanos aferrados a definiciones añejas, la resignificación del matrimonio y de la familia se ha ido consolidando en los últimos años. La jurisprudencia de la SCJN en junio y la recomendación 43 de la CNDH este mes, a favor del matrimonio igualitario, son, sin duda, importantes aportaciones a la lucha por la igualdad de hombres y mujeres, cualquiera que sea su orientación sexual. Cabe esperar que algún día, conforme al artículo primero constitucional, las legislaciones de todos los estados se adecuen a la realidad de las familias diversas.

Pendientes. Pasado mañana se cumplirán cinco meses del terrible multihomicidio en la colonia Narvarte. Los familiares de Alejandra Negrete, Nadia Vera, Rubén Espinosa, Virginia Martín y Yesenia Quiroz, y la sociedad entera.

Seguimos esperando una investigación y aclaración rigurosas que hagan justicia a las víctimas y den prueba de que nuestra ciudad no es tierra de barbarie.

A la luz de este 2015, los retos para la ciudadanía son grandes.

No queda sino solidarizarnos, exigir y recordar hasta que la Justicia se siente entre nosotros .

@luciamelp