Sean todos bienvenidos a esta función, una comedia musical hecha en el instante mismo de su creación. Cinco actores en escena, dos músicos, un escenario en negro, un sombrero rojo en el que los asistentes han plasmado frases inéditas, que, al azar, determinarán el título y rumbo de la narración.

Las noches sabatinas del Teatro Casa de la Paz se han vestido de música, baile, luces e improvisación. El reloj marca las 21:38, el teclado y la batería dan la bienvenida al público y a las cinco estrellas que durante una hora y media darán vida a personajes, escenas y una historia creada a raíz de la propuesta del público.

Daniel Arroio, uno de los actores, ha metido ya la mano en el la bombín, ha sacado cuatro papeles, que contienen las ideas de los asistentes, y se ha determinado el título de la noche: Haz en la vida lo que dice tu corazón .

Genaro Ochoa y Fernando Jiménez, los músicos, ya ambientan la noche y se preparan para dar ritmo a lo que las estrellas están a punto de mostrar. No hay escenografía. El relato de Roberto, un empresario que por avaro ha perdido el sabor de la vida y ha lastimado de tal forma al órgano que centra su pecho que la muerte lo persigue; es ilustrado con los brazos, manos, piernas y pies de los ejecutantes.

De una oficina a un sueño, una playa, el mar, una sala de arte, hasta culminar en un parque; transcurren las diez escenas de esta comedia musical, que jamás volverá a repetirse.

Y es que según Fabián Garza, director de la compañía ImproTOP, ejecutante de este show, es en esta incertidumbre que radica la magia de la técnica de improvisación.

I mproBroadway es el primer espectáculo en México que presenta el formato largo de esta técnica teatral, pues aunque existen otras puestas que ofrecen comedias musicales, éstas no exceden más allá de los cuatro minutos.

En todo momento, el histrión mantiene los sentidos alerta para dar continuidad, coherencia y sentido a la comedia y despertar en los visitantes reacciones y carcajadas.

Roberto ha salvado su alma, entregó su corazón a Catalina, una artista plástica que le pinta cuadros. Un beso sella el fin de esta obra. No importa que la conclusión de este espectáculo sea contado, pues la siguiente función será otra historia.

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