Los propósitos de año nuevo siempre son una manera de emprender proyectos que a la larga pueden generar grandes beneficios; éste es el caso de Cassandra Lin y Thomas Suárez, de 15 años de edad, que un día iniciaron un proyecto producto de su imaginación, el cual hoy repercute en muchas personas de su comunidad y que seguramente llegará a otras latitudes.

De grasa a combustible

Cassandra es una joven ambientalista que un día, pensando con sus amigos en cómo ayudar a la gente que pasaba frío en estas fechas decembrinas en la comunidad de Long Island, creó lo que hoy se conoce como el proyecto Turn Grease into Fuel (convierta la grasa en combustible).

A los 10 años descubrí el problema del cambio climático y los gases de efecto invernadero, y supe que la primera causa del calentamiento global es la quema de combustibles fósiles, por ello no quería esperar a que otras personas hicieran el cambio; pensé, yo puedo hacerlo también , explicó la joven empresaria en la pasada edición de la Ciudad de las Ideas.

Cuando vi que los osos polares estaban perdiendo su hábitat estaba muy preocupada; al mismo tiempo me di cuenta de que en mi pequeña ciudad muchas personas no pueden calentar sus hogares durante el invierno y que nadie resolvía el problema. Así, comencé como voluntaria y en el quinto grado de primaria decidí hacer un grupo junto con mis amigos. Pero la pregunta era: ¿cómo ayudar al medio ambiente y a mi comunidad? .

Con el uso de Internet descubrieron el uso de las energías alternativas, como el aceite de cocina usado, el cual se puede transformar en biodiésel. El segundo paso fue crear un sistema sostenible y así trabajar con empresas existentes para recolectar, refinar y distribuir el combustible.

Se logró un receptáculo de grasa de cocina en la comunidad y posteriormente se unieron los restaurantes, actualmente participan 160 de ellos. Ahora contamos con un refinador y las ganancias son para calentar los hogares de 290 familias. En los últimos seis años se han donado 29,000 galones de biodiésel; además trabajamos con siete organizaciones de beneficencias locales , explicó Lin.

Gracias a este proyecto se ayudó a introducir y aprobar una ley en la sala de Long Island que exige que todas las empresas reciclen su grasa. Esto ocurrió en julio del 2011. Ahora el proyecto se ha implementado en los autobuses del transporte escolar en esta comunidad, y parece que con gran éxito.

Experto en desarrollo de apps

Yo quería aprender a programar juegos para el iPhone, pero nadie me enseñaba , declaró Thomas Suárez en la Ciudad de las Ideas.

Suárez ha pasado del anonimato a la fama al haber creado su propia empresa y desarrollado un par de juegos para la plataforma iOS, que ya generan ingresos.

La fascinación de Thomas por la tecnología comenzó a una edad temprana: Desde que tenía yo dos años las computadoras y la tecnología han sido mi pasión. Mi primer acercamiento a las computadoras fue con Windows 98, ellos eran los reyes de esta tecnología.

A los ocho años quería aprender programación y vi todas las apps y juegos que se podían realizar. Después llegó Apple con su primer iPhone a revolucionar este medio. Me entusiasmó tanto que aprendí su lenguaje de programación. Darme cuenta de que una persona sin tanta experiencia como yo podía convertirse en desarrollador de software y ver mi primera app en la tienda me cambió la vida .

El joven empresario declaró que hay clases para aprender a nadar, jugar béisbol, etcétera, pero no para apps . Así fue como decidió formarse a sí mismo y creó un club en el colegio en el que se debatía sobre las aplicaciones, juegos y cómo desarrollarlas.

Earth Fortune, su primera aplicación, fue rápidamente seguida por Bustin Jieber, un juego de Justin Bieber de tipo golpea el topo . En noviembre del 2011, Suárez realizó un video en TEDx, en el que la respuesta de la gente hace obvia la necesidad de espacios para aprender a realizar aplicaciones con toda esta información, y él forma su propia empresa llamada CarrotCorp.

Thomas encabezó la creación de AppCity, un programa en el que los estudiantes aprenden a desarrollar aplicaciones.

Recientemente, Thomas solicitó y recibió su primera patente provisional para una nueva tecnología de impresión 3D y ha desarrollado más de 20 aplicaciones de iOS, nueve aplicaciones para Android y tres para Google Glass.

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