Dennis Lehane es el autor de novelas noir favorito para llevar a la pantalla en estos días. Vivir de noche, la nueva película dirigida por Ben Affleck, está basada en una novela de Lehane.

He leído la novela original y mi opinión es esta: Affleck quiso serle tan fiel al texto que hizo un bodrio rígido, tedioso y tan falto de vida que es una vergüenza.

El Affleck director ha demostrado talento. Cintas como The Town y Argo son prueba de que tiene algo qué decir. Son películas que van más allá del mero entretenimiento.

Ah, pero Vivir de noche no es ni siquiera divertida y es una pena. La novela de Lehane es buena pero si Affleck se hubiera despegado de ellas, vamos, si la hubiera usado apenas como una indicación como hacen los buenos adaptadores tendría chance de lograr una buena, una grande y buena película.

En fin, de esto trata: Joe (Affleck) es un veterano de la Primera Guerra Mundial que regresa a EU sin ninguna moral ni ningún amor por la ley. Si allá nos dejaron abandonados, ¿qué caso tiene obedecer en tiempos de paz, como un perro?

Es época de la prohibición pero Joe no quiere tener nada que ver con los mafiosos. Se dedica al buen y honesto crimen del robo de bancos.

Pero la inercia de la vida criminal lo empuja cada vez más y más al mundillo de los contrabandistas de alcohol, los bootlegger tan de aquella época. Como los narcos de hoy eran despiadados y, para obligar a Joe a unirse a la banda, le hacen una jugada de lo más vil.

El caso es que Joe es un tipo talentoso e inteligente que sabe caer de pie. De Boston viaja a Florida para encargarse del negocio de una pandilla.

Y ahí, entre la comunidad cubana, se siente feliz. Y, claro, se enamora de Graciela (Zoe Saldaña).

Aquí la cinta tiene su giro original y es donde le va mejor. Por lo general en la historias de la era de la prohibición (pienso en la serie Boardwalk Empire) el enfrentamiento es entre los mafiosos y los policías que se reclutaron especialmente para perseguirlos.

En Vivir de noche Joe y la mafia tienen que enfrentarse al Ku Klux Klan y a las campañas evangélicas por la abstinencia, que eran más poderosas de lo que uno podría imaginar. Elle Fanning brilla como una adolescente predicadora que lleva en carne propia los signos del peligro de la vida licenciosa .

Vivir de noche pudo haber sido una gran película. Affleck debió haberse sentido más libre con el material e insuflarle vida con su propio talento. Ni modo, el 2016 no fue el año de Affleck, con este fracaso y el bodrio que fue Batman vs Superman. Que el 2017 sea mejor para una de las estrellas más interesantes que hay en Hollywood.

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