Una escultura de manufactura teotihuacana, vestigios cerámicos, artefactos líticos, así como restos de ocho mamuts y mastodontes han sido hallados y preservados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el predio de Santa Lucía donde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) construye el nuevo aeropuerto internacional General Felipe Ángeles.

Los materiales arqueológicos localizados remiten a varios periodos de ocupación humana. “La primera evidencia de ocupación que tenemos clara está relacionada con Teotihuacan, hacia el año 400 después de Cristo y una ocupación más tardía la podemos fechar entre 1300 y 1521 en el Postclásico, relacionada con los mexicas”, reveló a El Economista, el doctor Salvador Pulido Méndez, director de Salvamento Arqueológico del INAH.

Los restos arqueológicos y paleontológicos localizados por los arqueólogos en el predio se ubican en cuatro diferentes puntos del polígono de Santa Lucía, ubicado en el municipio de Zumpango, Estado de México, donde originalmente se extendía el lago Xaltocan.

“En tres meses de trabajo hemos localizado varios puntos esparcidos en los 23 km cuadrados del polígono donde se construye la terminal aérea, en la esquina suroeste, hacia el norte del polígono y algunos en la parte central del terreno; son pequeños espacios donde hemos encontrado restos paleontológicos o de carácter arqueológico, pero no impiden el desarrollo de la obra, aclara el arqueólogo Pulido Méndez.

“Se sabía de restos paleontológicos, y eso es lo que hemos estado encontrando.

“Hasta el momento, no hay ningún vestigio arqueológico de tal magnitud que nos lleve a frenar o a solicitar el rediseño de la obra. La terminal estará donde originalmente fue planteada, hay algunos vestigios arqueológicos allí, pero son sencillos, son vestigios que se excavan, se registran, se recuperan, se les da un tratamiento de conservación y pasan a los acervos del instituto”, detalla el funcionario.

Estos trabajos derivan del convenio de colaboración que suscribieron el INAH y la Sedena el 3 de agosto del 2019 para realizar el salvamento arqueológico. Aunque el doctor Pulido señala que, con anterioridad a esa fecha, “la Secretaría de la Defensa Nacional hizo el trámite ante el instituto de solicitud de visto bueno para obra en zona de monumentos o donde se presume su existencia. Hicimos una inspección, observamos potencial arqueológico y paleontológico en el área y se le dijo a la Sedena que era viable el proyecto, pero que había que hacer trabajos de salvamento, y así lo hemos hecho”, refiere.

Añade que “estamos en un proceso permanente de vigilancia y excavaciones dentro del polígono, no entran máquinas hasta que se retiran los vestigios encontrados; por otro lado, cada una de las actividades que realizan los constructores es vigilada por arqueólogos comisionados por el INAH que están atentos al proceso de construcción. y cuando hay vestigios se detienen los trabajos y se procede al salvamento”.

La hipótesis y las piezas

De acuerdo con la hipótesis del doctor Pulido Méndez, estos hallazgos se registraron en antiguas isletas que sobresalían en el gran complejo de lagos de Texcoco, concretamente en el lago Xaltocan, que fueron pobladas por distintos pueblos prehispánicos y que hace más de 10,000 años formaban parte del nicho ecológico de mamuts y mastodontes.

“Tenemos el hallazgo de osamentas de fauna pleistocénica, concretamente mamuts o mastodontes, tentativamente ocho ejemplares en cuatro localidades. Por asociación con las piezas encontradas recientemente en Tultepec, se calcula que los restos de estos animales datan de 14,000 años”, revela el arqueólogo.

De hecho, una de las fotografías muestra lo que podría ser un cementerio de megafauna.

Cuestionado acerca de las piezas de mayor relevancia halladas en el sitio, Pulido señala: “Para nosotros como arqueólogos todo es importante, desde un tepalcate hasta la defensa de un mamut.

“En algunos lugares hacia el sur del terreno hemos encontrado algunas isletas que contienen restos que hablan de una ocupación prehispánica relacionada con los mexicas, concretamente con el asentamiento de Xaltocan, pero también encontramos vestigios de una ocupación anterior relacionada con el origen de Tula entre los años 750 y 900 de nuestra era”.

“Una de las piezas importantes que hemos encontrado es una pequeña escultura de piedra de basalto de origen teotihuacano que representa una deidad, aunque eso habrá que confirmarse con estudios posteriores”, aclara.

El doctor Salvador Pulido Méndez declara que “la Sedena ha mostrado mucho interés en que el INAH haga su trabajo y ha facilitado en mucho nuestra labor. Prueba de hecho es que las piezas están, por el momento, resguardadas en el antiguo hangar de la base aérea militar de Santa Lucía, en un espacio que la propia Sedena ha prestado al INAH para concentrar los materiales para después trasladarlos a las instalaciones del Instituto”, concluye.

Hallazgos de más de 14,000 años

  • Área explorada: 23 km²
  • Restos de ocho ejemplares de mamut o mastodonte
  • La evidencia de ocupación más clara data del 400 d. C.

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