El detonante fue una entrevista de Alida Piñón publicada el 3 de junio de 2011 en El Universal. Allí, la diputada Edith Ruiz Mendicuti, presidenta de la Comisión de Cultura (CC) de la Asamblea Legislativa del DF (ALDF), con unas cuantas declaraciones se desnudó con tal indecencia que la comunidad cultural la quiere echar de dicho puesto que le reditúa (a la asambleísta, no al medio cultural) 409,000 pesos mensuales, según la misma publicación.

Los encantos de la señora, sin embargo, no son recientes. Por ejemplo, cuando, en octubre de 2010, la ALDF le otorgó la medalla al Mérito Artístico a José Emilio Pacheco, Ruiz Mendicuti lo convirtió en su discurso en autor de Un tranvía llamado deseo (de Tennessee Williams, 1911-1983) y de Cuatro cuartetos (de T.S. Eliot, 1888-1965) en vez de traductor de tales obras.

Por esa misma época, Ruiz Mendicuti acusó a varios perredistas de recibir sobornos para aprobar la legislación que permite que personas del mismo sexo contraigan matrimonio, por lo cual, fue denunciada a su vez por los acusados ante la Oficialía de Partes de la Procuraduría del DF, por daño moral , situación que seguramente se quedó en el limbo -aunque el Vaticano desmintiera la existencia del limbo a partir de abril de 2007- por aquello del fuero constitucional que les permite a los legisladores decir y hacer casi todas sus ocurrencias.

Para finales de 2010, Ruíz Merndicuti se volvió a meter a temas de índole sexual -yo ahí detecto otro problema- al intentar un punto de acuerdo para que, tanto en escuelas como en antros, se prohibieran los bailes con movimientos sensuales, eróticos, que simulen el coito , según cable de Notimex publicado por El Economista el 4 de noviembre de 2010.

Pero llegó el día en que la otrora correligionaria de Juanito (igual que él, Ruíz Mendicuti obtuvo su cargo gracias al PT de Iztapalapa, anda de partido en partido y abomina a López Obrador) se sinceró con Alida Piñón para decir que la CC no tiene peso político . Me dieron lo que quedó (es decir, la presidencia de la CC), aunque ella hubiera preferido la comisión de Equidad y Género o la de Educación .

Añade:

Sí leo, pero me gustan las cuestiones de política, no soy tan soñadora, no leo novelas y ese tipo de libros .

Agrega:

Yo leo cosas del narco y eso, porque una tiene que saber de lo que pasa, lo demás... es que a mí no se me da, me han criticado mucho por eso, pero yo soy más... ¿cómo te diré?... práctica .

Aquí difiero: no creo que la susodicha Ruíz Mendicuti sea práctica , sino simplemente ignorante, desvergonzada y un ejemplo arquetípico de tantos supuestos representantes populares que no son capaces siquiera de representarse a sí mismos con un mínimo de dignidad, decoro, respetabilidad, honorabilidad, decencia, vergüenza y que confunden legislar con censurar y prohibir.

A ello habría que anexar que antes de convertirse en asambleísta, Ruíz Mendicuti fue lideresa de locatarios ambulantes en las calles más bravas de Iztapalapa; que nadie conoce su escolaridad debido a que su currículum no aparece en la página de la ALDF, pero que está reprobada en redacción y ortografía, según se desprende de sus resúmenes legislativos; también se le acusa de nepotismo, ausentismo y tráfico de influencias.

Yo, por lo pronto, me sumo a esa carta que circula en Internet que solicita la renuncia inmediata de Edith Ruíz Mendicuti a la presidencia de la CC de la ALDF.