La máxima celebración de artes escénicas de habla hispana, capaz de movilizar en dos semanas a millones de personas. Creado por Fanny Mikey, quien falleció en el 2008, está en manos de Anamarta de Pizarro, su más cercana colaboradora, quien busca que el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá asuma una visión política .

Al nacer en 1988, el lema fue Un acto de fe . Años de una Colombia atravesada por la violencia del narcotráfico y las guerrillas. Años después, la imagen oficial diseñada por Carlos Duque, convoca a La fiesta de las mil caras. Los rostros de los artistas de 60 países de los cinco continentes que se darán cita.

Rumania, la nación invitada, lleva los montajes de Esperando a Godot, de Silviu Purcarete, Electra, con el Teatro Nacional de Radu Stanca y Leonce y Lena, de Georg Büchner. México estará presente con Incendios, del autor libanés Wadji Mouawad, con la Compañía Tapioca Inn, pieza dirigida por Hugo Arrevillaga y producida por Diego Luna.

El Economista charló con Anamarta de Pizarro.

¿Cómo te ha recibido la sociedad colombiana tras asumir la dirección del FITB?

Fueron 15 años de trabajo al lado de Fanny. La gente estaba acostumbrada a verme cerca, no era una desconocida, tanto a nivel local como internacional. Con los patrocinadores era lo mismo, les visitaba y asistía en lo requerido. Simplemente creo que en términos generales no sólo me recibieron bien sino que me han apoyado durante estos años que lleva mi gestión.

¿Cuáles son los cambios sustanciales que haz impulsado?

Que el festival se atreva a producir sus propios espectáculos; cambios alrededor de una programación que tenga que ver con lo coyuntural, con lo que ocurre en nuestro país y lo que sucede en el entorno, es decir, asumir una visión política.

De igual forma, hacemos un teatro callejero que tiene un concepto distinto: espectáculos muy grandes, inmensos, que promedian los 50 minutos y que se desarrollan en sitios como parques y en la calle misma.

Se crea un ambiente muy bello de familia y fraternidad alrededor de estos espacios.

La relación con los patrocinadores ¿cómo es a diferencia de Fanny?

La lucha sigue siendo la misma, bastante difícil, honestamente, aunque tenemos quienes han sido fieles y que han estado todo el historial del festival con nosotros. Desde cualquier perspectiva, la consecución del dinero sigue siendo complicada.

¿Hacia dónde ir en los próximos años?

Es una celebración madura que tiene que ir acorde con la escena teatral mundial. Ahora nos importa crear producciones propias con calidad de exportación.

¿Cómo valoras el mercado del teatro en Colombia?

Siento que estamos muy bien en el sentido de la oferta. En una semana uno puede ir a ver teatro diferente todos los días.

Tenemos que seguir creciendo, especialmente en el sentido de crear leyes concretas para que las empresas puedan apoyar las artes escénicas y a la vez reciban beneficios por hacerlo. De esta forma, entrarían más patrocinios y apoyos financieros.

El XIII Festival Iberoamericano de Bogotá despliega su oferta en distintas salas de la ciudad, en el recinto ferial Corferias, que convierte en Ciudad Teatro y, ante todo, en los espacios públicos. Cabe destacar el concierto de Bebe, de España, quien promueve su disco Un pokito de rocanrol.

EN NÚMEROS

El 2012 (preliminares)

Representación de los cinco continentes.

Se estima una audiencia de 5 millones de espectadores.

Participarán 60 países.

45 compañías internacionales.

2,000 artistas.

se montarán 175 obras brindando 902 funciones.

Casi 5,000 personas trabajarán directa e indirectamente en el festival.