La vigesimotercera edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, por su sigla en inglés) es inminente y se llevará a cabo del 17 al 26 de julio en las tradicionales dos ciudades sedes del certamen: San Miguel de Allende y Guanajuato capital. Tanto así, que las primeras actividades del encuentro fílmico ya se echaron a andar.

Así lo hizo saber su directora, Sarah Hoch, el pasado miércoles en la Ciudad de México, con el lanzamiento la convocatoria internacional para largometraje, cortometraje y realidad virtual, y con la presentación del proyecto educativo y el programa de becas que envía desde ya a dos realizadores mexicanos al Festival Internacional de Cine de Rotterdam para tomar parte del programa de impulso de proyectos fílmicos Rotterdam Lab.

A pesar de ello, el encuentro fílmico se ha echado a andar sin la certeza sobre el presupuesto con el que contará en la edición de este año. Sin embargo, hay buenas lecturas a la distancia. A diferencia del año pasado, confió Hoch a este diario, en el gremio se habla del posible lanzamiento de diversas convocatorias de manera que no se considere a todos los festivales, emergentes y consolidados, grandes y pequeños, dentro del mismo saco.

“Creemos que todo ese proceso ayudó al desarrollo de nuevas convocatorias, que no hemos visto, sino que solamente hemos escuchado de ellas. No hay nada oficial, pero pensamos que este año sí habrá convocatorias para asociaciones civiles. Al parecer nosotros no vamos a aplicar a Profest. Hemos escuchado que están desarrollando una convocatoria para festivales emblemáticos de México, para eventos que, al parecer, deben de tener más de 20 años (de existencia) y tienen actividades durante todo el año. Ahí encajamos perfectamente. Lo atractivo de este proyecto es que daría mucho más presupuesto y, si obtienes el beneficio el compromiso presupuestario podría ser de tres a cinco años”.

De lanzarse este tipo de convocatoria y de resultar beneficiado, agregó la entrevistada, el GIFF tendría la posibilidad de planear a largo plazo, lo cual es una característica por antonomasia de los encuentros fílmicos.

“Lo que sí vamos a hacer”, garantizó, “es regresar al Centro Histórico de Guanajuato, ya sea a un teatro o cinco, porque los extrañamos mucho. Vamos a volver a tomar las calles y las plazuelas. Y llegaremos a los 25 años. Ésa es la meta”.

Compartió que un presupuesto que permita la reactivación de todas las sedes y la industria en ambas ciudades debería ascender a 42 millones de pesos, de los cuales se pueden consolidar 20 millones de pesos por aportaciones en especie e infraestructura.

 

El 2019, un año de aprendizaje

El año pasado, el GIFF logró llevar a cabo la edición 22 contra viento y marea, a pesar de la austeridad en el rubro, los cambios en las políticas culturales del país durante el 2019 y el tardío lanzamiento de la convocatoria del programa Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos Profest, mismo que, una vez lanzado, resultó inaccesible para muchos de los grandes festivales del país por lo riguroso de sus bases. El encuentro fílmico guanajuatense, por la proximidad entre el lanzamiento de las bases y la fecha de realización, fue uno de los que más batalló y, por lo tanto, de los que más alzaron la voz.

“El año pasado crecimos mucho. Formamos un grupo de asesores que están especializados en la elaboración de documentos en el ámbito cultural y artístico para crear una convocatoria a la que sí podíamos aspirar; porque la lanzaron, pero nos dimos cuenta de que, con esas bases, ningún festival artístico hubiera podido participar. Lo positivo fue que sí hubo mucha apertura para modificar la convocatoria para que fuera mucho más justa. Tuvimos una línea directa con la Secretaría de Cultura para emitir comentarios y dialogar”, explicó Hoch.

Las limitaciones presupuestales obligaron a los organizadores a replantear la logística de uno de los encuentros fílmicos más consolidados del país, reducir su programación y clausurar con la incertidumbre sobre su continuidad.

La gestora del evento agregó: “5 millones de pesos para un festival tan grande como el nuestro fue un golpe presupuestal muy fuerte para el evento, como lo fue para muchos otros, como la FIL Guadalajara y el Festival Internacional de Cine de Morelia, que no pudo aplicar. Sin embargo, queremos pensar que fue un año de estira y afloja, por el cambio de sexenio, de querer hacer las cosas diferentes, pero bien”.

Por último, prometió que el país invitado de honor, mismo que se dará a conocer en las próximas semanas, será “exótico” y se aprestará para un buen festival.

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