La Conferencia de las Partes (COP) —también conocida como la Cumbre del Clima— abrió su reunión número 25 este lunes en Madrid, España, haciendo un llamado urgente e impostergable para frenar el calentamiento global, una de las mayores amenazas a las que se enfrenta el planeta Tierra.

La COP25 a celebrarse del 2 al 13 de diciembre es el foro político más importante a nivel internacional para hacer frente a la emergencia climática.

La cumbre climática, a donde se han dado cita líderes gubernamentales, empresariales y sociales de todo el mundo, es considerada la última gran oportunidad para tomar acciones con miras a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, que entrará en vigor en el 2020.

Los temas más urgentes en la agenda de Madrid son descarbonización de las economías, reducción de la huella ambiental, producción de energías limpias, gestión eficiente del agua, infraestructuras resilientes y ciudades sostenibles.

Con la consigna #TiempoDeActuar, la COP 25 comenzó con un enérgico mensaje lanzado por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres: “¿Realmente queremos pasar a la historia como la generación que hizo como el avestruz, que holgazaneaba mientra el mundo ardía?”.

Guterres no hablaba de ciencia ficción. El 2019 ha sido un año ardiente para las reservas forestales en Ártico, la Amazonia, Australia y, al mismo tiempo, de crudas sequías y de intensos huracanes tropicales. Disruptivo, en términos de movilizaciones, sobre todo de jóvenes y científicos que han pasado del escritorio a la protesta, urgiendo a los líderes nacionales y empresariales a tomar acciones que permitan detener el calentamiento global.

De acuerdo con los científicos, el Acuerdo de París no será suficiente para detener el calentamiento global y sus consecuencia desastrosas, como la elevación del nivel del mar, sequías y tormentas; sin embargo, los delegados a la cumbre buscan darle un nuevo impulso al acuerdo, al que las superportencias miran con reticencia (China y Japón) y hasta con desdén, como es el caso de Estados Unidos, que confirmó su retirada del pacto el próximo año.

Sin señales de esperanza

La COP es el encuentro anual de los casi 200 países integrantes de la Convención Macro de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, donde los países firmantes acordaron, en 1992, reducir los gases de efecto invernadero para contrarrestar al cambio climático y en la que se da seguimiento a los avances de tal acuerdo.

La comunidad internacional busca con ello impedir que la temperatura media del planeta aumente más de 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.

Hace unos días, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente asestó un golpe a las esperanzas de alcanzar el objetivo ideal del Acuerdo de París de limitar el calentamiento +1.5 grados centígrados. Para conseguirlo habría que reducir las emisiones de dióxido de carbono 7.6% cada año, hasta el 2030, y no hay ninguna señal de que empiece a bajar, señalan los expertos.

La COP25 concluirá sólo dos semanas antes de que entre en vigor el Acuerdo de París y de que comience un año decisivo en el escenario internacional, en el que los países deben presentar compromisos más ambiciosos para reducir sus emisiones de CO2.

“Sigue faltando voluntad política”, lamentó Guterres, en referencia a que los mayores emisores de CO2 “no cumplen su parte”.

La crisis chilena

España ofreció organizar la COP25 tras la declinación de Chile, donde estaba prevista la reunión, por la imposibilidad de hacerse cargo debido a la tensión social y política que vive en estos días el país andino. Sin embargo, Chile mantiene la presidencia de la cumbre climática en la persona de su ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, por lo que liderará las negociaciones que deberán sentar las bases para una nueva etapa de acción en favor del medio ambiente. (Con información de agencias).