El periodismo está considerado como actividad esencial en esta época y de acuerdo a datos de Reporteros Sin Fronteras. Hasta el momento se han registrado 18 fallecimientos entre reporteros y trabajadores de las áreas de comunicación en México. Y es dentro de este marco de riesgo por posibles contagios del virus SARS-CoV2 que 9 fotoperiodistas nos cuentan cómo ha sido su labor en estos tiempos de crisis sanitaria. Este es el testimonio de Eric Lugo, del periódico El Economista.

El tema de la pandemia se tiene que informar para concientizar a la gente, Para mi significa el buscar con una imagen, decir que es lo está pasando, que vean hay contagios y que hay muertos, porque la gente desafortunadamente sigue sin creer que el Coronavirus existe. Fotografía: Eric Lugo

1. Personal de la empresa King Mar, se encarga de la limpieza de estaciones y vagones del Sistema de Transporte Metro, durante los primeros meses de la pandemia por el virus COVID-19 en la Ciudad de México, apoyando a los usuarios para evitar un posible contagio. Foto: Eric Lugo / El Economista

El tema de la pandemia se tiene que informar para concientizar a la gente. Para mi significa el buscar con una imagen, decir que es lo está pasando, que vean que hay contagios y que hay muertos, porque la gente desafortunadamente sigue sin creer que el Coronavirus existe".

—¿Qué ha significado para ti cubrir estos momentos?

—Mucho riesgo. Hay que tener mucha precaución y muchos cuidados. Pero el tema de la pandemia se tiene que informar para concientizar a la gente, Para mi significa el buscar con una imagen, decir que es lo está pasando, que vean hay contagios y que hay muertos, porque la gente desafortunadamente sigue sin creer que el Coronavirus existe. Y al registrar los hechos y mostrarlos mediante una fotografía es buscar concientizar para lograr que la gente tenga el cuidado, el autocuidado y evitar que esto se siga propagando.

—¿Cómo has llevado cada día de cobertura?

—Con miedo al no saber cómo te puedes contagiar, ya que podría ser en el metro o cualquier transporte, al ir a panteones, a crematorios u hospitales. Tengo mucho miedo pero también tomo muchas precauciones. Aplico mucho autocuidado; tengo un buen cubrebocas, lentes, careta, gel y me lavo las manos seguido. Al llegar a casa, me cambio la ropa para evitar cualquier riesgo de contagio.

—¿Qué es lo que te ha enseñado esta crisis?

—Ser respetuoso en las coberturas. Antes llegaba a los eventos, hacía la foto y me iba. Ahora llego, me acerco y platico con las personas. En los hospitales han sido complicadas las coberturas porque hay gente que no está consciente por estar intubada, entonces tienes que llegar y hacer la foto, pero con mucha responsabilidad, con mucho cuidado, porque no puedes ir a causar más problemas o denigrar a la gente. Yo creo que esta cobertura me ha enseñado a tener más cuidado y ser más respetuoso con la gente a la que fotografío.

En los hospitales han sido complicadas las coberturas porque hay gente que no está consciente, está intubada, entonces tienes que llegar y hacer la foto pero con mucha responsabilidad, con mucho cuidado, porque no puedes ir a causar más problemas o a denigrar a la gente. Yo creo que esta cobertura me ha enseñado a tener más cuidado y ser más respetuoso con la gente a la que fotografío. Fotografía: Eric Lugo

2. En el Hospital General de Atizapán de Zaragoza Dr. Salvador González Herrejón, en la zona de Covid-19 de terapia intensiva, se encuentran albergados 37 pacientes entre confirmados y posibles COVID. Al rededor de las 10 de la mañana el personal médico apoyó a los pacientes a realizar video llamadas a los familiares para que puedan tener contacto entre ellos. Foto: Eric Lugo / El Economista

En los hospitales han sido complicadas las coberturas porque hay gente que no está consciente, está intubada, entonces tienes que llegar y hacer la foto pero con mucha responsabilidad, con mucho cuidado, porque no puedes ir a causar más problemas o a denigrar a la gente. Yo creo que esta cobertura me ha enseñado a tener más cuidado y ser más respetuoso con la gente a la que fotografío".

—¿Qué dejará la pandemia y su presencia en tu vida personal y profesional?

—Primero, estrés postraumático. Tengo mucho miedo y me causa mucha ansiedad este tema. Pero lo que me va a dejar además de esto, es tener una visión diferente del día a día, porque afortunadamente sigo sin enfermarme, sigo con mi familia completa y sé que en algún momento los voy a abrazar. Lo que quiero es tener una valoración del entorno más grande, porque afortunadamente no perdimos a nadie.

Y en lo profesional -aparte del archivo histórico, porque estas fotos en veinte años se van a recordar cómo el momento de la pandemia que vivió México y en donde mucha gente falleció- es crecer como fotoperiodista y como persona.

El contar en mi carrera con el registro histórico de una pandemia, que esperemos que jamás se vuelva a repetir, se tenía que hacer, se tenía que documentar. Tuve que entrar a hospitales, a panteones, a crematorios, a zonas de alta afluencia de personas, para tener el registro de lo se está haciendo bien y lo que se está haciendo mal, desde una postura crítica.

El contar en mi carrera con el registro histórico de una pandemia, que esperemos que jamás se vuelva a repetir, se tenía que hacer, se tenía que documentar. Tenía que entrar a hospitales, a panteones, a crematorios, a zonas de alta afluencia de personas, para tener el registro de lo se está haciendo bien y lo que se está haciendo mal desde una postura crítica. Fotografía: Eric Lugo

3. En el panteón de San Isidro en la Alcaldía Azcapotzalco, se atienden alrededor de 50 cuerpos en días con mucha demanda, 16 en los crematorios y 35 en el panteón, los sepultureros se encargan de cavar las fosas previo a las inhumaciones, manteniendo el cuidado sanitario con trajes, cubrebocas y guantes para prevenir algún contagio al maniobrar los cuerpos por COVID. Foto: Eric Lugo / El Economista

El contar en mi carrera con el registro histórico de una pandemia, que esperemos que jamás se vuelva a repetir, se tenía que hacer, se tenía que documentar. Tenía que entrar a hospitales, a panteones, a crematorios, a zonas de alta afluencia de personas, para tener el registro de lo se está haciendo bien y lo que se está haciendo mal desde una postura crítica".

—¿Cómo imaginas la “nueva normalidad”?

—Gente con cubrebocas, con caretas y con miedo. Esperaría que fuéramos responsables todos, para evitar que esto siga creciendo. El día de hoy creo que ya son como 38 mil personas muertas, es una alerta de que tenemos que cuidarnos. Dicen los comerciales: cuídate, que me cuidas y aquí, el uso de cubrebocas es bien importante para evitar contagiarte en la calle y llegar a casa, con tus seres queridos, abuelos, primos, padres, hijos y no enfermarlos.

—¿Cambiará tú forma de trabajar?

—Va a ser trabajar con más distancia porque no puedes estar tan cerca de las personas y eso complicará tu trabajo. Soy de los fotógrafos que me gusta estar muy cerca en los eventos, usar lentes muy angulares, estar muy cerca de las personas, de las escenas en las marchas, entonces ahora habrá que tener más cuidado en las concentraciones de personas por lo que pueda ocurrir. Esa será la dinámica, la cercanía que tenías con la noticia, va a cambiar mucho por cuidar tu salud.

El papel del fotoperiodismo en esta pandemia ha sido vital. Porque es mediante una foto que la gente entiende, ve, observa y comprende la gravedad de la situación. Fotografía: Eric Lugo

4. En el panteón Municipal de Valle de Chalco, familiares de una persona que falleció por el coronavirus COVID-19, asisten a la inhumación para dar el último adiós. Actualmente el panteón tiene 290 fosas, con 89 por probables COVID y 18 casos confirmados. Foto: Eric Lugo / El Economista

El papel del fotoperiodismo en esta pandemia ha sido vital. Porque es mediante una foto que la gente entiende, ve, observa y comprende la gravedad de la situación".

—¿Cuál consideras que ha sido el papel de fotoperiodismo en esta crisis?

—El papel del fotoperiodismo en esta pandemia ha sido vital. Porque es mediante una foto que la gente entiende, ve, observa y comprende la gravedad de la situación. Compartir el entrar a un hospital y ver a la persona intubada, grave; entrar a un panteón y ver como los sepultureros se ponen los trajes blancos o como el ataúd va cubierto con plástico, sí le gana la foto a la crónica por el lenguaje visual. Con la crónica te imaginas la situación, la foto la observas y ves detalles, como fue tomada, las acciones, las expresiones. En esta situación la fotografía le ha ganado completamente a las crónicas.

Y es el papel del fotoperiodista estar en el momento justo para tener la mejor fotografía, la mejor toma del momento: afuera de un hospital, gente con cubrebocas, con caretas, las diferentes temáticas que se han trabajado. Creo que el papel de la fotografía en el periodismo, es informar y decir lo que está pasando. Aunque sea una imagen cruda, pero lo más verídica posible, para que no se interprete como algo malo. La fotografía de alguna persona que esté llorando, algún familiar de algún muerto, el dolor que las personas están pasando por las muertes por Covid-19. Es fuerte, pero también se tiene que mostrar.

—¿Cuál ha sido tu papel en esta crisis?

—Primero, informar, después, crear consciencia a partir de mi punto de vista. Decir con fotografías: Saben, esto sí existe, es real y tenemos que cuidarnos. Ha sido también un reto personal, porque lo más fuerte que había cubierto fue el temblor de 2017, pero como esto, entrar a los hospitales, los cementerios, los crematorios, una cobertura de alto riesgo nunca la había tenido y eso es lo importante. Mi papel fue aprender y documentar, hacerlo con mucha ética y profesionalismo y decirle a la gente que esto que está sucediendo no va a pasar pronto si no nos cuidamos. No hacer la foto para guardarla, sino para enseñarla y crear conciencia.

Mi papel fue aprender y documentar, hacerlo con mucha ética y profesionalismo y decirle a la gente que esto que está sucediendo no va a pasar pronto, si no nos cuidamos. No hacer la foto para guardarla, sino para enseñarla y crear consciencia. Fotografía: Eric Lugo

5. En el panteón municipal de Ciudad de Nezahualcóyotl, las autoridades apoyan a la comunidad con el crematorio, realizando cerca de diez cremaciones al día. El panteón cuenta con 500 gavetas disponibles para inhumar cuerpos y tiene una fosa común para otros 3000 cuerpos, en caso de que se requiera durante la crisis por esta pandemia por Covid-19 en México. Foto: Eric Lugo / El Economista

Mi papel fue aprender y documentar, hacerlo con mucha ética y profesionalismo y decirle a la gente que esto que está sucediendo no va a pasar pronto, si no nos cuidamos. No hacer la foto para guardarla, sino para enseñarla y crear consciencia".

Reflexión personal

Como fotógrafos debemos tener mucho respeto a las personas que fotografiamos. En una ocasión me tocó ir a una cobertura en el panteón del Valle de Chalco, iban varios fotógrafos, y solamente dos, junto conmigo, nos acercamos a la familia para pedir permiso de trabajar, los demás, luego, luego tiraron, aprovechando que nosotros teníamos el permiso. Yo considero que antes de hacer la foto, debes pensar si a ti te gustaría que te hicieran la foto en esa misma situación, si dices que sí, mínimo acércate y ten la decencia de pedir permiso a los familiares para evitar un conflicto, porque también puedes ocasionar una situación ahí en el panteón, en donde la gente se enoje y te quieran agredir y se salga todo de control. Es mejor ir a pedir permiso, hacer las cosas decentemente y dar la cara y si te dicen que no, ni modo, si te dicen que sí, ya ganaste. Lo importante es el respeto a las personas.