De lo mucho que me estrecha a Eduardo Caccia, está la casi obsesión por encontrar y poner sobre el tablero de los negocios culturales, las nociones de valor y significado. Arquitectura compartida con ese gran amigo que es Leobardo Sarabia, director del Interzona, por supuesto emprendedor nato e impulsor de la suerte de reality que es el laboratorio.

La confabulación nos permite que los seleccionados a participar en el concurso se den cita en sendos lugares que proyectan un componente de esa fascinante dualidad. De los dos días que dura la refriega teórico-práctica, las mañanas son en El Trompo, el museo de los niños bajacalifornianos, bajo la guía de Rosario Ruiz, y las tardes, con estupendos almuerzos, en la Culinary Art School, dirigida por Javier González.

Entre el jugueteo de los chavales y los afanes de quienes innovan la gastronomía del país nosotros intentamos que los portadores de insumos creativos descifren la inserción de los mismos en el mercado.

A esta cita acudieron Lalo Caccia, integrante del GRECU de la UAM Xochimilco y creador de la agencia Mindcode, y Carlos Generoso, sociólogo, pintor y dueño de Toldesa, su negocio en Cancún. De más de una veintena de aspirantes se eligieron 12 y quedaron 10. A partir de exposición de los emprendimientos, el laboratorio genera el diálogo, análisis y polémica que integra cinco soportes fundamentales: el conocimiento de la economía cultural, la estructura sectorial, el proceso creativo, la generación de marca y el plan de negocios.

Miguel Buenrostro ganó los 25,000 pesos del premio. Creó la empresa Reactivando Espacios. El detonante fue la crisis económica que afectó severamente la mítica Avenida Revolución. Numerosos comercios cerraron y buena parte de ellos siguen inactivos. En este tramo se ubican dos singulares pasajes, el Rodríguez y el Gómez. De uno y del otro lado de la acera, en franca competencia. Miguel logró un acuerdo con los dueños del complejo del pasaje Gómez a efecto de buscar que emprendedores culturales tomaran en renta algunos locales. Apoya la gestión, administración y sentido de cluster que les anima. Esto no es asunto menor, pues compromete la rehabilitación y la nueva dimensión urbana de un importante nodo de la ciudad fronteriza. Lo que se puede visitar es sorprendente.

En la terna finalista contamos a Argenis García, quien concibió el All my Friends Music Festival que reúne a lo más granado de la música independiente de uno y otro lado de la frontera. También a Raymundo González, joven psicólogo que a sus 22 años ya cursa la maestría. Su producto es una terapia curativa a través de la expresión creadora. El arte cura. Su exposición final nos dejó perplejos: mostró el diagnóstico y evolución de distintos pacientes a través de sus dibujos.

Enumero al resto de emprendedores: Rubén Guevara desarrolla el modelo de coworking al que denomina La maquila/comunidad creativa; Jorge Luis Villegas tiene un estudio de animación; Carlos Jiménez dedicado ya a dar servicios a ferias y exposiciones, tiene en mente una dedicada a escuelas de educación artística; René Reyes arranca un canal de televisión cultural por internet; Hamlet Ayala, como integrante de la empresa cultural La Caja Galería, se proponen un tour urbano de arte y arquitectura; Jeanette Sánchez piensa en una Agencia de Periodismo Cultural y Rita Beadle va en grande: un centro cultural en Ensenada.

Confirmo una vez más que estos modelos son los que marcan vidas y enseñan las rutas del porvenir. Abrazo con gratitud a todos los que hicieron posible este laboratorio.

[email protected]