Este jueves y hasta el próximo 1 de marzo arranca la edición 42 de una de las fiestas más importantes del mundo editorial y la más antigua en nuestro país, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM) que, al menos hasta el año pasado, en los límites de la irrupción de la pandemia, pudo hacer honor a uno de sus rasgos distintivos, la proximidad entre el público, los libros, los libreros y los autores.

Con 12 días de actividades, será la primera vez que la feria organizada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y dirigida por Fernando Macotela se efectúe exclusivamente en la virtualidad. Este formato renunciará a las 130 actividades diarias que se efectuaban de manera presencial para quedarse con siete por jornada, una a la vez.

En entrevista, el director de la feria menciona que “no podíamos aspirar a tener 13 transmisiones por hora vía Zoom porque íbamos a competir con nosotros mismos. Tratamos de que un programa tan extenso como el nuestro quedara adecuadamente reducido sin que se deforme, que, de cualquier manera, la gente encuentre lo que le ha interesado de los programas de Minería”.

Serán un poco más de 80 las transmisiones que finalmente se echen a andar, entre presentaciones editoriales, cápsulas en voz de los autores, conferencias, mesas de discusión, recitales de poesía, narraciones, lecturas en voz alta y 10 de los ciclos habituales, pero con solamente una sesión.

Gran parte de las actividades abordarán, desde su trinchera, los efectos de la pandemia. La viróloga mexicana Susana López Carretón ofrecerá la conferencia “Mitos y realidades de las vacunas”, como parte de la decimocuarta edición del Ciclo científico, y la directora de Estrategia Digital y Marketing de la casa Penguin Random House, Pilar Gordoa, hará lo propio con el tema “E-Commerce en tiempos pandémicos”, por mencionar dos ejemplos.

Participarán autores como David Huerta, Rosa Beltrán, Geney Beltrán, Ana García Bergua, Benito Taibo, Alberto Chimal, Bernardo Fernández “Bef”, Hernán Bravo Varela, Irene Vallejo, Luis Jorge Boone, Marcela Lagarde, Rafael Pérez Gay, Sara Sefchovich y Vicente Quirarte.

Una fiesta para el fomento de la lectura

En el cierre del 2020, como parte del corte de caja de un año para el olvido y en el contexto de la FIL Guadalajara, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), Juan Luis Arzoz Arbide, refirió que las ferias del libro a lo largo del año hicieron prueba y error para echar a andar modelos virtuales que, por medio del comercio electrónico, sumaran a la reactivación del mercado.

Conforme se fue acercando el cierre del año, la incorporación de nuevas plataformas de venta en línea, como la de las librerías independientes, fue ampliando el espectro del mercado a distancia. Sin embargo, reconoció la Caniem, “las ferias de libro virtuales no han resultado lo que se esperaba en términos de ventas”.

En el caso de la FIL Minería, comparte Macotela, “supimos de las experiencias de otras ferias y lo calculamos, pensamos en incorporar un modelo de venta, pero decidimos que no lo haríamos, que no teníamos los medios para hacerlo. Pero el mercado electrónico está ahí, están las distintas plataformas de venta de libros. Cuando el público se meta a una actividad se va a encontrar un link que lo lleva a la editorial del libro que acaban de presentar. Somos una feria pequeña de personal y en una plataforma hay responsabilidades que no nos podemos echar encima”.

Sin embargo, asegura que ve a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería como una fiesta, una herramienta principalmente para el fomento de la lectura cuyo impacto no tiene un instrumento preciso de medición.

“Una visita a Minería es como formarse un plan de lectura para todo el año. Aquí el público puede entrar y enterarse de por qué se escribió un libro. No somos un país de muchos lectores y la situación de las librerías se viene agravando desde antes de la pandemia. La lectura nunca ha sido un fenómeno de masas. Lo que tenemos que hacer es luchar por el fomento, que la gente sienta la necesidad y vea la conveniencia de leer”, concluyó.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx